EEUU flexibiliza sanciones para facilitar venta de petróleo venezolano a empresas estadounidenses

La Casa Blanca autorizó operaciones de compra, venta y refinación de crudo venezolano a firmas de EEUU, mientras mantiene restricciones sobre la producción y excluye a países rivales como China y Rusia.

El Gobierno de Estados Unidos anunció el 29 de enero una flexibilización parcial de las sanciones aplicadas a la industria petrolera de Venezuela, con el objetivo de facilitar que las empresas estadounidenses puedan comprar, vender, transportar, almacenar y refinar crudo venezolano. Esta decisión fue tomada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Tesoro y, aunque permite una mayor actividad comercial entre firmas estadounidenses y el petróleo venezolano, no elimina las sanciones vigentes sobre la producción petrolera en el país suramericano.

 

Un funcionario de la Casa Blanca destacó que esta medida “ayudaría a que fluyera el producto existente”. A su vez anticipó que próximamente se anunciarán nuevas flexibilizaciones en las restricciones contra Venezuela.

 

Desde que las fuerzas estadounidenses capturaron al presidente venezolano Nicolás Maduro en Caracas el 3 de enero, la administración del presidente Donald Trump ha expresado su intención de mantener un control estricto sobre las ventas y los ingresos petroleros del país. El mandatario también ha manifestado su deseo de que las compañías petroleras estadounidenses inviertan hasta USD 100.000 millones para recuperar la producción histórica de Venezuela tras años de escasa inversión y mala gestión.

 

En paralelo, Washington y Caracas acordaron inicialmente la venta de 50 millones de barriles de crudo venezolano, con la participación de las empresas comerciales europeas Vitol y Trafigura como encargadas de comercializar este suministro. La nueva licencia general emitida por el Tesoro autoriza a las entidades estadounidenses a participar en diversas operaciones relacionadas con el petróleo venezolano, incluyendo “la carga, exportación, reexportación, venta, reventa, suministro, almacenamiento, comercialización, compra, entrega o transporte”, incluso en actividades de refinación.

 

Sin embargo, esta autorización excluye expresamente a empresas y personas de países considerados rivales por Estados Unidos, como China, Irán, Corea del Norte, Cuba y Rusia. Desde 2019, bajo el primer mandato de Trump, toda la industria energética de Venezuela ha estado sujeta a sanciones estadounidenses, tras la reelección de Maduro, que Washington no reconoció.

 

La licencia actual no permite condiciones de pago que no sean comercialmente razonables, ni operaciones que involucren canjes de deuda, pagos en oro o moneda digital. Empresas como Chevron, Repsol, ENI, la refinería Reliance Industries y proveedores de servicios petroleros estadounidenses habían solicitado licencias para ampliar la producción o las exportaciones venezolanas en las últimas semanas, pero el proceso se había demorado por el elevado número de solicitudes individuales.

 

Este nuevo permiso abre el camino para que las operaciones petroleras sean más fluidas, aunque la expansión de la producción requerirá autorizaciones adicionales. El abogado Jeremy Paner, experto en sanciones, señaló que la autorización “es amplia en el sentido de que abre muchas operaciones, incluyendo el refinado, el transporte y la 'carga' de petróleo venezolano”, pero remarcó que su alcance está limitado a empresas estadounidenses.

 

Por su parte, Kevin Book, analista de ClearView Energy Partners, indicó que la medida podría aclarar el panorama para las compañías de Estados Unidos, manteniendo la revisión caso por caso para entidades extranjeras, y resumió que “parece ofrecer un alivio de las sanciones del tipo 'primero Estados Unidos, luego los demás'”. Este anuncio coincide con la aprobación en Venezuela de una reforma a la principal ley petrolera, que busca otorgar mayor autonomía a los productores privados en la gestión de empresas conjuntas y nuevos contratos, formalizando un modelo de reparto de producción impulsado por Maduro.

 

Francisco Monaldi, director del Programa de Energía Latinoamericana del Instituto Baker en la Universidad Rice, expresó inquietudes sobre la exclusión de empresas rusas y chinas en la nueva licencia, ya que estas producen cerca del 22% del petróleo venezolano. Según Monaldi, “si no pueden exportar el petróleo procedente de estas empresas, es un gran problema”.

 

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