Irán ataca cerca del aeropuerto de Dubái y el petróleo supera los 100 dólares en medio de la guerra
Los ataques cruzados entre Estados Unidos, Israel e Irán sacuden la región y ya impactan en el mercado internacional de energía. El cierre parcial del estrecho de Ormuz y nuevos ataques con drones alimentan la incertidumbre.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
La escalada bélica en Medio Oriente volvió a encender las alarmas este lunes por el riesgo de una crisis energética a escala mundial. Mientras continúan los ataques de Estados Unidos e Israel contra Teherán, Irán intensificó sus respuestas con drones y misiles que apuntan tanto a objetivos militares como a infraestructuras estratégicas en la región.
Uno de los episodios más delicados se produjo en Emiratos Árabes Unidos, donde un dron iraní obligó a cerrar durante algunas horas el aeropuerto de Dubái, uno de los principales centros de conexión aérea del planeta. El artefacto impactó en un tanque de combustible cercano a la terminal y generó un incendio de grandes dimensiones.
Los bomberos lograron controlar las llamas y no hubo heridos, aunque el aeropuerto suspendió todas sus operaciones por un tiempo antes de retomar los vuelos. La situación se produjo en medio de la ofensiva iraní contra posiciones vinculadas a Israel, bases militares estadounidenses en Medio Oriente y la infraestructura energética de los países del Golfo.
El barril de Brent, referencia internacional para el precio del crudo, superó con claridad la barrera de los 100 dólares. Durante las primeras operaciones del lunes se negociaba en torno a los 104 dólares, lo que representa un salto cercano al 45% desde el inicio de la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán, el pasado 28 de febrero. En algunos momentos del conflicto incluso llegó a rozar los 120 dólares.
Desde Teherán, el canciller Abbas Araghchi rechazó de plano las versiones que sugerían una posible salida diplomática al enfrentamiento. En un mensaje publicado en redes sociales, calificó de “delirantes” esas interpretaciones y dejó en claro que su país no está buscando ni una tregua ni iniciar negociaciones por ahora.
El ataque contra Dubái no fue el único episodio violento de la jornada. En Abu Dabi, capital de Emiratos Árabes Unidos, un misil iraní impactó sobre un vehículo y provocó la muerte de una persona, según informaron autoridades locales. Además, un dron generó un incendio en una instalación petrolera en Fujairah, otro de los emiratos del país.
Arabia Saudita, por su parte, informó que interceptó una oleada de 35 drones iraníes dirigidos contra su región oriental, donde se encuentran algunas de las principales plantas petroleras del reino. Riad sostuvo que sus sistemas de defensa lograron neutralizar los aparatos antes de que alcanzaran los objetivos.
Desde el inicio del conflicto, Irán ha lanzado cientos de drones y misiles hacia países que albergan bases o equipamiento militar estadounidense. En Emiratos Árabes Unidos aseguran que la mayoría fueron interceptados por los sistemas de defensa aérea, aunque fragmentos de los artefactos o algunos drones lograron caer dentro del territorio.
El impacto del conflicto ya se siente en la economía global. El aumento del precio de la energía y de los fertilizantes amenaza con trasladarse a los alimentos y agravar la situación de los países más vulnerables. Además, complica el trabajo de los bancos centrales, que ven más difícil contener la inflación en un contexto de fuerte volatilidad.
Gran parte de esa presión se explica por la situación en el estrecho de Ormuz, cuyo cierre de hecho está alterando una de las rutas comerciales más importantes del planeta para el transporte de hidrocarburos.
La evolución del conflicto en los próximos días será clave para los mercados. Si el estrecho de Ormuz continúa con el tránsito restringido y los ataques se multiplican, los analistas advierten que el precio del petróleo podría seguir escalando y generar un efecto dominó en toda la economía mundial.
En ese escenario, el temor a una crisis energética global vuelve a instalarse con fuerza. Los gobiernos y los organismos internacionales observan con preocupación un conflicto que, por ahora, parece lejos de encontrar una salida diplomática.
