Asia|19 de noviembre de 2021

Japón aprueba un estímulo de 490 mil millones de dólares para impulsar su economía

En Japón continúa la estrategia de reactivación económica que se da en la mayoría de los países: más emisión.

Por Simón Salas Seeber

 

El PIB de Japón se contrajo a una tasa anual del 3% en el trimestre de julio-septiembre, registrando así la segunda contracción en tres trimestres, según el WSJ.

 

A causa de la falta de reactivación económica, el gobierno de Japón aprobó un paquete de 490.000 millones de dólares para apoyar la recuperación de la pandemia del Covid-19.

 

El paquete incluye pagos en efectivo a la mayoría de las familias, que recibirán pagos de 900 dólares por cada hijo de 18 años o menos, y a algunas pequeñas empresas, a las cuales el gobierno les pagará hasta 2,5 millones de yenes (1 dólar equivale a 113,92 yenes) a cada una de las PYMEs que hayan visto caer sus ventas a causa de la pandemia. El apoyo se ampliará hasta el próximo mes de marzo a través de préstamos respaldados por el Estado.

 

El tamaño del paquete fue de casi el doble de lo que los analistas esperaban a principios de mes y equivale a una décima parte del producto interior bruto (PBI) de Japón.

 

El plan del Primer Ministro de Japón, Fumio Kishida, que asumió el cargo en octubre, no incluye grandes aumentos de impuestos y trata de poner en marcha la lenta recuperación de la tercera economía del mundo tras la pandemia.

 

El ministro de Economía, Daishiro Yamagiwa, afirmó que era necesario un gran paquete de medidas para hacer frente a los efectos persistentes de la pandemia. El plan "traerá seguridad y esperanza a la gente reconstruyendo la economía y es el resultado de añadir todas las medidas posibles en esta etapa" declaró.

 

Específicamente, el plan se basará en cuatro pilares: 22,1 trillones de yenes para aumentar las camas de los hospitales y los suministros médicos, 9,2 trillones de yenes para el desarrollo de vacunas y otras medidas para prepararse para la próxima ola de la pandemia, 19,8 trillones de yenes para pagos en efectivo a los hogares y subsidios para impulsar la producción nacional de chips, y 4,6 trillones de yenes para obras públicas y proyectos de ayuda en caso de desastre. 

 

Los medios del país informaron que de los 55,7 trillones de yenes previstos de gasto total, 31,9 trillones se financiarán con un presupuesto extra que se presentará al Parlamento este año y el resto se consignará en el presupuesto estatal del próximo año.

 

En cuanto a la situación sanitaria, desde el Wall Street Journal informaron que "la situación del Covid-19 en Japón ha mejorado drásticamente desde el pico alcanzado en agosto, con sólo unos 200 nuevos contagios diarios. El gobierno dijo que planeaba reanudar un programa de incentivos a los viajes que tuvo que ser suspendido el año pasado cuando el Covid-19 se disparó, y eventualmente volver a invitar a los turistas extranjeros mediante un sistema de pasaporte de vacunas digitalizado".

 

En efecto, Japón reanudaría una campaña de descuentos para promover el turismo interno ya en enero, con el fin de ayudar a los hoteles y las compañías aéreas afectados por la pandemia. 

 

Respecto a los gastos extra, los medios locales revelaron que el gobierno subvencionará a las refinerías de petróleo con la esperanza de limitar los precios al por mayor del combustible para amortiguar el golpe que supone para los hogares y las empresas el aumento del coste del petróleo. Además, Japón tiene previsto destinar una cifra récord de 770.000 millones de yenes a la defensa en el presupuesto adicional, en medio de la preocupación por el ejército chino en el disputado Mar de China Oriental.

 

Como corolario, Japón creará un fondo de innovación verde y llevará a cabo una reforma normativa para lograr la neutralidad del carbono en 2050.

 

La mayoría de los países han optado por crear insondables cantidades de dinero para salir de esta pandemia, y eso no puede hacer otra cosa que recordarme al cuento que narra Claudio Zuchovicki en su artículo, Una de las moralejas del relato es lo grave que puede resultar depender de un "salvador" (en este caso, los políticos) que venga a entregarle al pueblo un poco de riqueza "gratis", ya que esto provocó, en el cuento, "que dejaran de esforzarse por sí mismos, y se acostumbraran a esperar la dádiva del mandamás".