Robert Kiyosaki sorprende al revelar una deuda de USD 1.200 millones
El autor de Padre Rico, Padre Pobre explicó que la cifra está vinculada principalmente a inversiones inmobiliarias compartidas. Su participación personal en esas obligaciones podría ubicarse entre USD 30 millones y USD 60 millones.
Por redacción
Robert Kiyosaki, autor de Padre Rico, Padre Pobre, volvió a generar sorpresa entre sus seguidores después de revelar que está vinculado a una deuda cercana a USD 1.200 millones. La cifra llamó especialmente la atención porque el escritor de 79 años lleva años recomendando reducir la exposición al efectivo y priorizar activos como Bitcoin, oro, plata y bienes raíces.
Kiyosaki también es conocido por sus pronósticos optimistas sobre Bitcoin. En distintas oportunidades sostuvo que la criptomoneda podría alcanzar valores de siete cifras, impulsada por el crecimiento de la deuda pública y la pérdida de poder adquisitivo de las monedas.
La revelación sobre su propio endeudamiento ocurrió durante una aparición del 1 de junio en el podcast Get Rich Education. Allí, Kiyosaki afirmó: “Así que tengo una deuda de mil doscientos millones”, aunque inmediatamente advirtió a los oyentes que no deberían replicar su estrategia sin comprender los riesgos involucrados.
El escritor explicó que estudia el uso de la deuda desde 1974 y defendió la importancia de contar con educación financiera antes de recurrir al apalancamiento. Sin embargo, los USD 1.200 millones mencionados no corresponden a una deuda personal no garantizada.
Kim Kiyosaki, exesposa de Robert Kiyosaki y durante años su socia comercial, aportó detalles sobre la estructura de esas obligaciones en un perfil publicado por Vanity Fair el 26 de agosto. Según explicó, ambos mantienen inversiones inmobiliarias junto con otros socios, incluyendo aproximadamente 1.500 apartamentos.
“Tenemos muchos edificios de apartamentos con nuestros socios”, señaló Kim Kiyosaki. También aclaró que, técnicamente, la deuda alcanza ese nivel porque los préstamos están vinculados a esos activos inmobiliarios.
A partir de las cifras financieras proporcionadas, Vanity Fair estimó que la porción que podría corresponder personalmente a Kiyosaki se ubicaría entre USD 30 millones y USD 60 millones. Por lo tanto, la cifra de USD 1.200 millones representa principalmente obligaciones asociadas a inversiones inmobiliarias compartidas y no una deuda individual equivalente a ese monto.
El caso encaja con una de las ideas centrales de la estrategia financiera que Kiyosaki ha difundido durante décadas: utilizar deuda para adquirir activos capaces de generar ingresos o aumentar su valor, en lugar de concentrar el patrimonio en efectivo.
Ese mismo enfoque aparece en sus recomendaciones sobre criptomonedas. Kiyosaki suele colocar Bitcoin junto al oro y la plata como herramientas para proteger el patrimonio frente a la inflación y la inestabilidad monetaria. El 17 de marzo, además, pidió a sus seguidores acumular Bitcoin, oro, plata y Ether ante lo que anticipaba como otra crisis financiera importante.
Pero el apalancamiento también puede amplificar las pérdidas. Si aumentan los costos de financiación, disminuye el valor de los inmuebles o se deteriora el flujo de caja, una estructura con mucha deuda puede generar presiones financieras mayores.
La revelación, por eso, ofrece una mirada concreta sobre una filosofía de inversión que Kiyosaki ha defendido durante años. Su caso muestra tanto el potencial del endeudamiento respaldado por activos como los riesgos que implica cuando las condiciones financieras o el mercado inmobiliario se vuelven menos favorables reales.
