Aprueban el Súper RIGI para atraer inversiones millonarias en industrias del futuro
La Cámara de Diputados dio media sanción al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias, que busca impulsar proyectos tecnológicos con beneficios fiscales y estabilidad regulatoria por 30 años.
El miércoles 24 de junio de 2026, la Cámara de Diputados aprobó el proyecto conocido como Súper RIGI, un Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias que ahora avanza hacia el Senado. Esta iniciativa está orientada a atraer inversiones de al menos USD 1.000 millones en sectores estratégicos que el Gobierno denomina “industrias del futuro”, tales como inteligencia artificial, data centers, fabricación de baterías de litio, paneles solares, turbinas eólicas y desarrollos relacionados con la cadena de valor del uranio.
El Súper RIGI modifica y amplía el alcance del régimen vigente, que hasta ahora incentivaba sectores tradicionales como minería, petróleo, gas, energía e infraestructura. A diferencia del RIGI original, esta nueva propuesta concentra los beneficios en actividades consideradas inéditas en el país a escala comercial, con el propósito de transformar la estructura productiva nacional y fomentar la incorporación de tecnología avanzada.
Para acceder al régimen, los proyectos deberán comprometer al menos el 20% de la inversión total durante los primeros dos años. Además, el régimen establece un piso único de inversión de USD 1.000 millones por proyecto, superando los mínimos anteriores que oscilaban entre USD 200 y 600 millones según la actividad.
En términos fiscales, el Súper RIGI reduce la alícuota del Impuesto a las Ganancias del 25% que prevé el régimen vigente al 15%, lo que representa un alivio significativo. También introduce un sistema de amortización acelerada que permite aplicar el 60% en el primer año y 20% en cada uno de los dos años siguientes. Se habilita además la deducción ilimitada de quebrantos y su transferencia a terceros después de cinco años, y se fija una alícuota del 3,5% sobre dividendos y utilidades distribuidas.
En materia de IVA, se mantiene el uso de Certificados de Crédito Fiscal para inversiones y se añade la opción de transferir saldos cuando la devolución supere los tres meses. El régimen asegura arancel cero para importaciones vinculadas a la producción y elimina las retenciones a las exportaciones, corrigiendo vacíos existentes en la normativa anterior. En cuanto a la presión fiscal local, el proyecto establece un tope de 0,5% para el impuesto sobre los Ingresos Brutos en las provincias adheridas y prohíbe la aplicación de tasas municipales calculadas sobre ventas, con el objetivo de mejorar la previsibilidad para los inversores y reducir cargas tributarias a nivel subnacional.
Un cambio relevante respecto al régimen anterior es la eliminación de la obligación de contratar proveedores locales por al menos el 20% de la inversión, siempre que existiese oferta competitiva. En su lugar, se establece que no podrán imponerse compras locales en condiciones menos favorables que las de mercado, una modificación que ha generado debate entre provincias y empresas nacionales proveedoras.
Respecto al acceso a divisas, se mantiene un esquema progresivo para las exportaciones: 20% en el primer año, 40% en el segundo y acceso total en el tercero. También se contemplan exenciones completas de derechos de importación y exportación, beneficios en el impuesto a los débitos y créditos bancarios, y una alícuota única del 10% para contribuciones patronales vinculadas a la creación de empleo.
El régimen garantiza estabilidad regulatoria por 30 años y prevé mecanismos internacionales para resolver disputas entre inversores y el Estado, lo que busca asegurar un marco jurídico estable a largo plazo. Actualmente, 45 empresas de 11 países participan en el régimen vigente, con Argentina liderando con 11 firmas, seguido por Canadá y China con cinco cada uno, y Reino Unido y Suiza con tres compañías cada uno. Este contexto refleja el interés extranjero en los beneficios fiscales y normativos que ofrece el régimen.
El Súper RIGI apunta a acelerar la llegada de inversiones extranjeras mediante un entorno regulatorio favorable, con arancel cero para importaciones productivas, eliminación de retenciones a las exportaciones, límites a Ingresos Brutos y prohibición de tasas municipales sobre ventas. Estas medidas que buscan fortalecer la confianza y previsibilidad para grandes proyectos de inversión.
