Finanzas personales|23 de agosto de 2021

¿Por qué los ingresos brutos son un "mal impuesto"?

Analizamos el recorrido histórico de este impuesto y comentamos sobre algunas de sus repercusiones directas en la economía.

Por Simón Salas Seeber

 

Formalmente, los ingresos brutos como los conocemos hoy en día se crearon en 1978, aunque su historia es mucho más antigua. 

 

Historia

Según un estudio de la Universidad de La Plata, "el antecedente del actual impuesto sobre los ingresos brutos se remonta a la época del Virreinato del Río de La Plata (1776)", el cual gravaba en dos sedes distintas: "la Caja de Potosí, en el norte, con fondos de la minería y la acuñación de monedas, y la de Buenos Aires, en el sur, que recibía la recaudación de gravámenes originados en el comercio".

 

El impuesto siguió vigente hasta el día de hoy bajo distintas máscaras: "en 1909 aparece el impuesto sobre Alcoholes, Naipes y Tabaco; se agrega luego Industria y Comercio (desde 1911), Licencia de Perfumes y Artículos de Tocador (1932), Licencia para la Fabricación de Bebidas Gaseosas (1934-1935), Policía y Fiscalización de Seguros (1937) y Productos Agrícolas (1937 a 1947). En 1948, con la aparición del impuesto a las Actividades Lucrativas, se unificaron en uno solo los distintos tributos vigentes en ese momento".

 

El nombre de Ingresos Brutos se le dio gracias al impulso de las provincias a partir de 1978, en el marco de una reforma tributaria por la que se creó el Impuesto al Valor Agregado (IVA) que reemplazó al anterior impuesto provincial a las actividades comerciales.

 

¿En qué consiste?

El impuesto se aplica sobre la facturación de una persona o empresa independientemente de sus ingresos. Luego de la coparticipación federal, es otra de las herramientas principales de recaudación de las provincias, ya que el impuesto se cobra en todas ellas para todas las actividades comerciales.

 

En contraposición con el impuesto a las ganancias, este gravamen no se ajusta según los ingresos del ente en cuestión, sino que se le aplica a todos por igual, sea cual sea la situación particular de cada uno. 

 

Hoy en día, este impuesto representa más el 75% de lo recaudado en las provincias. Desde @arg_endatos afirman que:

 

"Es un mal impuesto, que debería bajar, eliminarse o ser reemplazado por otro menos distorsivo y costoso".

 

Las razones que permiten denominarlo "mal impuesto" son varias:

 

En primer lugar, está el efecto acumulativo. Al no poderse deducir de la etapa previa de la cadena de producción y comercialización, pasa a ser un costo adicional tanto para las empresas como para el consumidor final. Se estima que al adquirir un bien, del precio total que se paga entre un 8% y 9% está explicado por Ingresos Brutos.

 

En la cadena productiva, cada vez que se pasa el bien de una mano a otra. Por ejemplo, las materias primas se le venden a un pequeño productor, que elabora los insumos y los comercializa para su posterior elaboración especificada. En cada una de estas transacciones aplican los ingresos brutos. 

 

A diferencia del IVA, esta taxación no se puede posteriormente descontar. En el caso del IVA, los vendedores intermediarios por derecho pueden reembolsarse el IVA pagado a otros vendedores en la cadena de comercialización -crédito fiscal-, para luego deducirlo del monto de IVA cobrado a los clientes -débito fiscal-, para luego aportar el saldo correspondiente al fisco. Los ingresos brutos, en cambio, se pagan en cada etapa de la producción, impactando directamente en el precio final de los bienes.

 

Como segunda desventaja, podemos remarcar la complejidad del sistema tributario de este impuesto. La recaudación debe ser distribuida entre todas las jurisdicciones, y al ser las alícuotas diferentes para cada provincia, si una empresa está en más de una provincia queda dentro del "Convenio Multilateral", donde la burocratización suele impedir el cobro efectivo de los saldos a favor para esas empresas.

 

Por último, el impuesto le quita liquidez a las compañías y trabajadores independientes ya que el gravamen se le aplica una vez recibido el monto en la cuenta bancaria, lo cual le permite a las provincias financiarse por anticipado a costa de las empresas. 

 

"En un contexto de alta inflación y bajo acceso al crédito, el impuesto a los ingresos brutos y su perverso sistema de retención afecta directamente la competitividad de las empresas" remarcaron desde @arg_endatos

 

 En Europa, por ejemplo, se eliminó en 1940 y lo reemplazaron por el IVA, mientras aquí conviven ambos.