La Justicia pidió la quiebra de Bioceres y expuso la disputa detrás del entramado del grupo
La firma rosarina, fundada en 2001 por un grupo de productores y científicos, fue durante años uno de los símbolos de la biotecnología agrícola argentina.
Por Gonzalo Andrés Castillo
Redactor especialista en finanzas y mercado de capitales
La crisis de Bioceres S.A. sumó un nuevo capítulo judicial luego de que un tribunal comercial ordenara avanzar con su quiebra, en medio de una compleja disputa por el control del conglomerado biotecnológico vinculado al agro. La decisión judicial expuso además el intrincado entramado societario que rodea al grupo y que en los últimos años separó activos, deudas y control corporativo.
La firma rosarina, fundada en 2001 por un grupo de productores y científicos, fue durante años uno de los símbolos de la biotecnología agrícola argentina, especialmente por el desarrollo de tecnologías como la semilla HB4. Sin embargo, la situación financiera se deterioró durante 2025 tras incumplimientos de deuda y cambios en la estructura del holding.
El proceso judicial tuvo como eje a Bioceres S.A., la sociedad argentina original del grupo, que acumuló pasivos relevantes y terminó solicitando un concurso de acreedores luego de incurrir en default por sus obligaciones financieras. Entre los compromisos impagos figuraban deudas por decenas de millones de dólares, lo que agravó su situación patrimonial.
En ese contexto, la Justicia de Rosario decidió avanzar con el pedido de quiebra de la empresa. La solicitud se produjo en el marco de una fuerte disputa interna dentro del conglomerado biotecnológico y fue impulsada por la nueva estructura de control que emergió tras una reconfiguración societaria.
Uno de los elementos centrales del conflicto fue la separación entre la sociedad argentina y el resto del grupo internacional. Tras diversas reestructuraciones corporativas, Bioceres S.A. quedó como una compañía residual con sus propias deudas, mientras que los principales activos tecnológicos y comerciales permanecieron en otras empresas del holding que operan en el exterior.
Este esquema generó fuertes tensiones entre accionistas y acreedores, ya que el valor estratégico del grupo quedó concentrado en otras compañías vinculadas al conglomerado, mientras que la sociedad original enfrentó los pasivos acumulados.
La decisión judicial marcó así un punto de inflexión en el conflicto societario. Si bien el proceso afecta principalmente a la firma argentina, la resolución volvió a poner bajo la lupa el modelo de reorganización corporativa que adoptó el grupo en los últimos años, así como el impacto que ese esquema tuvo sobre los acreedores y el control del negocio biotecnológico.
