Empresas|10 de septiembre de 2021

De vendedor ambulante a número uno: la historia detrás del Grupo Gaman

Charla a fondo con Juan Manuel Manganaro, presidente del holding especializado en servicios de la industria aseguradora que administra $ 8.500 millones en primas, tiene más de 140.000 clientes, 18 sucursales y una red de 12 brokers, 28 organizadores y más de 500 productores en toda la Argentina. Su política de “corazones olvidados” que alimenta una cultura disruptiva. 

Por redacción

 

A través de sus diferentes unidades (Gaman Broker de Seguros, Alea Broker de Seguros, Asset Broker, Quore Vida y Ahorro, NextStep Tecnología, EHS y Fundación Bruna), Grupo Gaman, que atiende todos los segmentos de la industria aseguradora, se alza como uno de los principales organizadores y brokers del mercado, administra $ 8.500 millones en primas, tiene más de 140.000 clientes, 16 sucursales en diferentes puntos del país y una red de 12 brokers, 28 organizadores y más de 500 productores.

 

El holding, que emplea a 154 personas y apunta a cerrar 2021 con una facturación mayor a $ 1.000 millones, fue noticia este año cuando en mayo, y ante la falta de certezas acerca de cómo iba avanzar el esquema de vacunación contra el Covid-19 en la Argentina, envió a todos los empleados mayores de 40 años a inocularse a Miami, Estados Unidos, y en agosto, cuando tomó la determinación de efectuar un incremento salarial del 100% a los colaboradores de dos de sus empresas, Gaman broker y Alea, que contaran con más de dos años de trayectoria (que representan gran parte de la dotación).

 

“Hemos garantizado un aumento de 100% interanual analizando los salarios desde octubre 2020 a septiembre 2021. Nos dimos cuenta de que un porcentaje muy importante estaba alcanzado por la inflación e hicimos un esfuerzo desde el directorio para alcanzar esa medida. Nuestros colaboradores son los verdaderos artífices de nuestro éxito en la pandemia, a la hora de distribuir no  podíamos mirar para otro lado”, compartió oportunamente Juan Manuel Manganaro, presidente de Grupo Gaman y alma mater de un negocio que se sostiene (y crece) no solo por sus resultados económicos, sino por la cultura corporativa (y disruptiva) que su número uno supo imprimirle desde el momento cero.

 

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