Reforma laboral: qué productos podrían bajar si el Senado avanza con la quita de impuestos
El proyecto que se debate este viernes incluye un capítulo fiscal que elimina los impuestos internos y promete alivio en autos, telefonía, seguros y bienes de lujo, siempre que la baja llegue al mostrador.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
El proyecto de Reforma Laboral que este viernes llegará al recinto del Senado trae, además de cambios en materia laboral, un apartado impositivo que puede tener impacto directo en el bolsillo. Se trata de la eliminación de los impuestos internos —también conocidos como impuestos al consumo o al lujo— para una serie de bienes y servicios puntuales.
Si la Cámara Alta da luz verde a este capítulo, la quita empezaría a regir desde el primer día del mes siguiente a la entrada en vigencia de la ley. En los papeles, eso debería traducirse en precios más bajos para los productos alcanzados, siempre y cuando las empresas trasladen efectivamente la rebaja al consumidor final.
Qué impuestos se eliminan
El Capítulo I, que forma parte del Título XXV orientado a reducir la carga tributaria, establece la eliminación de los impuestos internos sobre:
Planes de telefonía celular y satelital, que hoy pagan un 5% (en la factura suele figurar como 5,263%).
Autos de gama media y alta y motores: los vehículos con precios superiores a $103 millones tributan actualmente un 18% del llamado “impuesto al lujo”.
Seguros: en general pagan 1%, mientras que los de accidentes de trabajo tributan 2,5%.
Objetos suntuarios como joyas, relojes, piedras preciosas, alfombras y tapices, con una alícuota del 20%.
Embarcaciones y aeronaves, también alcanzadas por el 20%.
El mayor impacto, sería en el precio de los autos.
En el sector automotor coinciden en que el efecto más visible estaría en los autos, aunque no de manera automática ni pareja. La eliminación del impuesto al lujo podría generar bajas de entre 10% y 15%, lo que en números gruesos implicaría recortes de entre $10 millones y $15 millones en algunos modelos de gama media y alta.
Hay un punto clave: el impuesto se aplica sobre el precio de salida de fábrica, no sobre el valor final al público. Por eso, el resultado dependerá de la política comercial de cada marca. Incluso podría haber un reacomodamiento general de listas, con impacto indirecto en autos más baratos y en otros segmentos, como las pick-ups.
En un segundo escalón aparece la telefonía celular y satelital, junto con los seguros. El impacto sería menor en términos porcentuales, pero más inmediato
En cuanto a los bienes suntuarios, embarcaciones y aeronaves, el beneficio apunta claramente a consumidores de alto poder adquisitivo. Se espera que el alivio impositivo también se refleje en precios, aunque de forma más acotada y focalizada en esos segmentos premium.
Por último, hay una variable que puede demorar el efecto: el stock. Muchas empresas tienen productos comprados o fabricados cuando el impuesto todavía estaba vigente. En esos casos, deberán decidir si absorben la diferencia reduciendo márgenes o si esperan a renovar inventario para trasladar la baja. En definitiva, la ley abre la puerta a precios más bajos, pero el resultado final dependerá de cómo juegue el mercado.
