Milei abrió el Congreso a puro choque político y amplias promesas de gobierno

El Presidente encabezó la apertura de sesiones con un discurso largo, cargado de definiciones, cruces a los gritos con la oposición y una lista ambiciosa de reformas.

Por Eric Nesich

Periodista especializado en Economía y Finanzas

Hace 2 horas

El presidente Javier Milei dio inicio a las 144° sesiones ordinarias del Congreso con una exposición que se esperaba breve, pero terminó estirándose más de una hora y media entre interrupciones, aplausos militantes y choques verbales con diputados peronistas. El mandatario ratificó el rumbo económico, habló de hasta 90 paquetes de reformas y evitó bajar a tierra anuncios concretos, mientras se desviaba seguido del libreto para responder, chicanear y elevar el tono.

 

Desde el arranque, el clima fue más de cancha que institucional. Las bandejas colmadas por simpatizantes libertarios acompañaron cada embate contra la oposición. En uno de los pasajes más tensos, Milei apuntó sin filtros contra el peronismo, cuestionó la idea de justicia social y lanzó acusaciones judiciales, mientras desde las gradas bajaban cánticos y burlas dirigidas a los dirigentes opositores.

 

El Presidente no ahorró descalificaciones personales. Apuntó contra Juan Grabois, a quien tildó de “oligarca disfrazado”, y contra Myriam Bregman, a quien dedicó el apodo de "chilindrina troska". También cargó contra el gobernador Ricardo Quintela, al que acusó de alentar escenarios destituyentes por haber puesto en duda la continuidad del Gobierno más allá de 2027.

 

En clave internacional, Milei recordó los meses previos a las elecciones y aseguró que hubo intentos de desestabilización que no prosperaron. En ese tramo destacó la relación con Donald Trump, a quien señaló como un aliado clave en momentos críticos. Con el trasfondo del conflicto en Medio Oriente, habló de un “nuevo orden mundial” y subrayó la necesidad de definir con claridad cómo se inserta la Argentina, ante la atenta mirada de los diplomáticos extranjeros presentes.

 

La industria, otra vez en la mira

 

Como ya es habitual, el sector industrial volvió a ser blanco de críticas. Milei cuestionó lo que definió como un nacionalismo “de cartón” y defendió la apertura económica frente a quienes, según su mirada, buscan sostener privilegios mediante proteccionismo y controles. Rechazó que la economía argentina sea abierta y citó rankings internacionales para sostener que el país sigue siendo de los más cerrados del mundo.

 

También negó que la liberalización esté empujando el desempleo. Explicó que, si bien algunas empresas no logran competir, el ahorro de los consumidores al acceder a productos más baratos se vuelca luego en otros sectores, generando nuevos puestos de trabajo y mejores salarios. Fue una defensa teórica del modelo, sin referencias concretas al impacto social del ajuste.

 

En la primera parte del mensaje, el Presidente se dedicó a enumerar logros de gestión y a destacar a figuras clave del oficialismo. Mencionó, entre otros, a Patricia Bullrich, Luis Caputo y otros funcionarios actuales y pasados, como respaldo político a su narrativa de que “lo peor ya quedó atrás”. En ese marco, afirmó que la sociedad “dio vuelta la página” y habló de un Congreso dispuesto a acompañar transformaciones profundas.

 

Milei enumeró una batería de cambios estructurales: reformas al Código Civil y Comercial, al sistema electoral, al régimen educativo, al Código Penal, a la normativa aduanera y a las reglas de competencia y defensa del consumidor. También habló de seguridad e inteligencia. Todo quedó en títulos, sin plazos ni contenidos específicos.

En materia económica, celebró dos años consecutivos de crecimiento y una fuerte desaceleración inflacionaria, aunque evitó repetir pronósticos optimistas que había sostenido meses atrás. El recinto, esta vez, mostró mayor presencia política que en la apertura anterior: hubo gobernadores y diputados opositores, aunque los senadores de Unión por la Patria optaron por ausentarse.

 

El trasfondo político explica el tono elegido. El Presidente viene de un 2025 complejo en el Congreso, con derrotas, vetos y rechazos que marcaron el ritmo del año. Ese escenario empezó a cambiar tras las elecciones legislativas y el recambio de bancas, que fortalecieron al oficialismo y le devolvieron capacidad de fuego parlamentaria.

 

Con ese nuevo mapa, el Gobierno apuesta a avanzar. En los pasillos, mientras se apagaban los ecos del discurso, los legisladores libertarios repetían la consigna aprendida: arranca, dicen, un Congreso decidido a acompañar reformas de fondo. El desafío será convertir los slogans y los cruces encendidos en leyes concretas, en un clima político que promete seguir tan áspero como la noche de apertura.

 

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