Las consultoras ajustan pronósticos y ya miran un IPC cerca del 3% para febrero y marzo
Entre tarifas que llegan con demora y la carne que sigue al alza, las consultoras ajustan sus cálculos y ya miran un 2026 más picante de lo previsto en materia inflacionaria.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
Los registros de inflación sacudieron las planillas de las consultoras, que se vieron forzadas a retocar sus previsiones para este año, especialmente en el arranque. La combinación de aumentos tarifarios que se habían pateado por el calendario electoral y el fuerte salto de la carne desde fines del año pasado terminó desarmando varios escenarios. Tanto es así que algunos analistas ya empiezan a hablar de un IPC que podría parecerse bastante al de 2025.
Desde Eco Go, el economista Lucio Garay Menéndez explicó que, hasta hace no mucho, proyectaban “una inflación más cerca del 2,5% para fines de 2025 y comienzos de 2026”. Pero el panorama cambió. ¿Qué pasó? Según detalló, hubo un repunte en la inflación núcleo, con la carne a la cabeza, que mostró subas fuertes tanto en diciembre como en febrero.
El reacomodamiento llega después de un enero con inflación mensual del 2,9% y con cuotas que, en promedio, ya corren arriba del 28% interanual. A eso se sumaron los incrementos en servicios regulados que empezaron a impactar a principios de este año y hacia el cierre de 2025. “En lugar de seguir desacelerando, la inflación se fue arrimando al 3% y hoy no muestra la baja que se esperaba”, resumió Menéndez.
En la misma sintonía, Camilo Tiscornia, director de la consultora C&T, coincidió en que el golpe más fuerte vino por el lado de la carne. “Sabíamos que los servicios públicos iban a subir más que el año pasado, pero terminaron superando lo que teníamos en el radar”, señaló.
Desde Fundación Capital advirtieron que el 2026 arranca con un desafío claro: evitar que la inflación se “acomode” en torno al 3% mensual. La aceleración que empezó a mediados de 2025, sumada a factores puntuales como la suba de la carne, los servicios regulados y algunos efectos estacionales, le pone un piso alto al IPC de febrero y marzo.
Según sus cálculos, el rubro Carnes y derivados viene subiendo en promedio un 6% mensual entre noviembre y enero, con un acumulado del 20%. Eso implicaría un aporte de entre 0,8 y 1 punto porcentual al IPC de febrero y marzo. Por el lado de los servicios regulados, estiman un piso adicional de 0,7 puntos en febrero y de 0,4 en marzo.
Con ese combo, la consultora proyecta una inflación del 2,6% en febrero y del 2,8% en marzo. El trimestre cerraría así con un 8,5% acumulado, por encima del 7,9% del mismo período del año pasado. En Eco Go son un poco más cautos: esperan 3% para febrero y algo entre 2,6% y 2,7% para marzo. “Es una baja respecto de febrero, pero sigue siendo un número elevado”, aclaran.
Si este escenario se concreta, en el primer cuatrimestre el Gobierno quedaría lejos de la meta de inflación anual del 10,1% que figura en el Presupuesto 2026. La carne, una vez más, aparece como uno de los grandes responsables del desvío.
Tiscornia relativizó el impacto del dólar en la dinámica de precios y sostuvo que la clave pasa por el control monetario, aun a costa de una actividad económica más floja. En ese marco, reconoció que tuvieron que corregir sus números: “A fines del año pasado pensábamos en un 15% anual y ahora estamos más cerca del 20%”.
En la misma línea, Iván Cachanosky, economista jefe de Fundación Libertad y Progreso, señaló que lo más probable es que la inflación cierre el año más cerca del 20% que del 14% que se venía manejando. De todos modos, dejó una cuota de optimismo: cree que el proceso de desinflación se va a retomar en los próximos meses y que hacia el último
