La industria metalúrgica cayó 4,1% en marzo y su capacidad instalada alcanzó un mínimo en cuatro años
El sector acumula una baja del 6,9% en el primer trimestre de 2026, con una utilización de la capacidad instalada en apenas 41,8%, el nivel más bajo desde 2022, según ADIMRA.
En marzo de 2026, la industria metalúrgica continuó su tendencia negativa al registrar una caída interanual del 4,1%, según datos difundidos por ADIMRA. Este resultado profundiza un escenario de fragilidad que se extiende desde comienzos de año, con una contracción acumulada del 6,9% en el primer trimestre. Aunque se observó una mejora mensual del 1,5% respecto a febrero, desde el sector advierten que esta recuperación parcial no logra revertir la tendencia general marcada por una débil demanda interna, la reducción del empleo y una baja utilización de la capacidad productiva.
Uno de los indicadores más preocupantes es el uso de la capacidad instalada, que cayó a un 41,8%, el nivel más bajo en los últimos cuatro años y una disminución de 5,3 puntos porcentuales en comparación con marzo de 2025. Esto significa que más de la mitad del potencial productivo permanece ocioso, afectando la rentabilidad, la inversión y el mantenimiento de puestos de trabajo.
En cuanto a la evolución sectorial, marzo presentó principalmente variaciones negativas en la mayoría de los rubros. Los descensos más significativos se dieron en bienes de capital, un segmento clave que suele reflejar el nivel de inversión productiva. Sin embargo, algunos sectores lograron mantener un crecimiento moderado, impulsados por nichos específicos y bases comparativas más bajas.
El mercado laboral también mostró señales de deterioro. En marzo, el empleo metalúrgico cayó un 0,4% respecto a febrero y disminuyó un 2,6% en la comparación interanual. Este impacto se siente especialmente en las pequeñas y medianas empresas, con caídas de actividad en todas las principales provincias metalúrgicas, destacándose Buenos Aires y Córdoba como los polos fabriles más afectados.
El presidente de ADIMRA, Elio Del Re, alertó sobre la situación: "La utilización de la capacidad instalada en niveles mínimos históricos expone con claridad el deterioro estructural que atraviesa el sector". Además, señaló que las empresas enfrentan márgenes cada vez más ajustados y pocas señales de recuperación a corto plazo. "La persistente falta de demanda interna agrava este escenario y ya tiene un impacto directo y creciente sobre el empleo, configurando un cuadro de extrema preocupación para toda la cadena productiva", afirmó.
La industria metalúrgica es fundamental para sectores como la producción automotriz, maquinaria, construcción, energía, equipamiento médico e infraestructura. Por ello, la continuidad de indicadores negativos es un reflejo preocupante del estado general del entramado industrial nacional. Aunque marzo mostró una leve mejora mensual, los datos del trimestre evidencian que el sector aún no encuentra un punto de inflexión y sigue operando por debajo de su potencial histórico.
El sector demanda políticas públicas urgentes que incentiven la inversión y mejoren la competitividad. Sin medidas concretas, la recuperación podría demorarse, profundizando la crisis y afectando a miles de trabajadores y empresas en todo el país.
Los especialistas advierten que sin un impulso en la demanda interna y el acceso a financiamiento, la situación podría agravarse. La recuperación dependerá de un entorno económico más estable y políticas que fomenten la inversión y el desarrollo tecnológico.
