La carne subió casi 11% en marzo: cuáles cortes aumentaron más y cómo quedaron los precios

En marzo, la carne vacuna registró un aumento del 10,6% en el AMBA y del 68,6% en el último año, superando ampliamente la inflación. Los precios varían según el corte y el canal de venta, con diferencias significativas entre carnicerías y supermercados.

Durante marzo, la carne vacuna mantuvo su tendencia al alza en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), con una suba mensual del 10,6%. En términos interanuales, el incremento alcanzó un 68,6%, más del doble que la inflación general, reflejando la persistencia de una estructura de mercado que limita cualquier descenso en los precios.

 

El precio promedio del kilo de carne vacuna en marzo fue de $18.564. Entre los cortes que más aumentaron se destacaron la picada común con un alza del 20,4%, la carnaza común que subió 17,7% y la falda con un incremento del 13,4%. En contraste, los cortes con menores variaciones fueron el lomo (8,5%), matambre (7,6%) y tanto el peceto como la picada especial con un aumento del 9,3%.

 

Al analizar los canales de venta, la carne en carnicerías experimentó un aumento del 12,2% respecto a febrero y un 73,5% en comparación con marzo de 2025. En supermercados, la suba mensual fue del 7,1%, con un alza anual del 57,9%.

 

Los precios también mostraron diferencias según el tipo de comercio. Algunos cortes resultaron más caros en supermercados, como el lomo, que cuesta un 5% más, con una diferencia de $1.366,6, y la colita de cuadril, un 7,6% más cara ($1.795,5). Por otro lado, cortes como el asado, peceto, falda, picada común y carnaza común fueron más accesibles en supermercados, con rebajas que alcanzan hasta el 37,8% en el caso de la picada común.

 

En cuanto a otras carnes, el pollo fresco aumentó un 10,9% en marzo frente a febrero y un 49,1% interanual. El pechito de cerdo registró una variación mensual del 6,3% y un incremento anual del 28,1%.

 

Durante el primer trimestre, un kilo de asado permitió adquirir en promedio 3,92 kilos de pollo fresco, lo que representa un aumento del 22,8% respecto al mismo período de 2025. En marzo, con un kilo de asado se podían comprar 2,08 kilos de pechito de cerdo, con un poder de compra promedio de 2,02 kilos, un crecimiento del 37,3% comparado con el primer trimestre del año anterior. Los precios pueden variar según la provincia, localidad o incluso el barrio, debido a factores como logística, costos regionales y tipo de comercio, por lo que los valores finales pueden ser diferentes a los mencionados.

 

En 2025, el consumo per cápita de carne vacuna alcanzó su nivel más bajo en dos décadas, con 47,3 kilos anuales, mientras los precios continúan escalando a niveles históricos reales. Esta situación se explica por la menor oferta provocada por la reducción del stock de hacienda, afectado por sequías y ventas anticipadas, además de la presión exportadora y precios internacionales firmes, que impiden una baja en los valores.

 

Por su parte, el consumo de otras carnes como pollo y cerdo sigue creciendo, lo que contribuye a mantener estable el consumo total de proteínas animales en el país. Leonardo Rafael, presidente de CAMyA, explicó que la razón principal de las subas recientes es la escasez de hacienda disponible. “Tenemos las mismas 50 millones de cabezas que hace 50 años”, señaló.

 

Respecto a cómo revertir esta situación, Rafael propuso varias medidas esenciales, entre ellas aumentar el peso de faena para incentivar la producción de animales más pesados, establecer reglas de juego previsibles —un aspecto que comienza a vislumbrarse pero que aún debe consolidarse— y ampliar el acceso al crédito para fomentar inversiones en toda la cadena productiva. Además, aclaró que estos puntos son solo algunos de los muchos ejes que deberían abordarse para avanzar hacia una política agroganadera e industrial que fortalezca la producción y el sector en general.

 

Analistas advierten que sin cambios estructurales, la tendencia alcista podría continuar, afectando aún más el poder adquisitivo de los consumidores y la dinámica del mercado interno. La búsqueda de soluciones es clave para estabilizar los precios.

 

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