La revolución silenciosa del crédito: las fintech ya prestan el 25% del total del sistema
Las empresas de tecnología financiera originan el 25% de los créditos del sistema y duplicaron su base de clientes en dos años. La mora preocupa, pero el impacto sistémico es acotado.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
Aunque la economía argentina viene de una licuación que dejó el salario real por debajo de los niveles previos a la estabilización, hay un sector que no para de crecer: el crédito fintech. Según el último informe de la Cámara Argentina Fintech junto al ITBA, estas empresas ya originan el 25% de los créditos vigentes en todo el sistema financiero. Nada mal para un rubro que hace un par de años era casi una rareza.
Hoy hay 9,8 millones de créditos activos gestionados por fintech, y la base de usuarios se duplicó en dos años hasta superar los 8 millones de personas. Incluso los llamados “clientes exclusivos fintech” —los que solo toman crédito en estas plataformas y no en bancos— crecieron en 530.000 solo el último año. ¿El dato más llamativo? Las fintech le prestan más a mujeres que a hombres: 53% del total. Y casi la mitad de sus clientes tiene entre 18 y 39 años, mientras que en la banca tradicional los jóvenes apenas rondan el 32%.
Eso sí, el monto promedio sigue siendo más chico: 541 mil pesos para personas, contra casi 1 millón de los bancos y más de 4 millones de otros prestamistas no financieros. Pero ojo, porque en el segmento empresas las fintech ya mueven fichas más pesadas: el crédito corporativo promedio llega a los 28 millones de pesos, aunque todavía muy por debajo de los bancos.
Ahora, más allá de los números, lo que muestra este informe es un cambio cultural de fondo. Los argentinos, históricamente reacios a sacar cuentas fuera del banco de toda la vida, le empezaron a perder el miedo a las billeteras digitales y las apps que te prestan plata con dos clicks en el celular. Y las fintech lo saben: por eso siguen apostando a llegar a los que la banca tradicional mira de reojo, como los jóvenes, las mujeres o los monotributistas sin historial crediticio.
Claro que el contexto macro ayuda. La inflación bajó, las tasas reales siguen altas —lo que encarece el costo del dinero para las familias— pero el “crowding in” por el desarme de las Leliqs empieza a soltar crédito privado. Si esta tendencia se consolida y la mora no se dispara, el 2026 puede ser el año en el que las fintech dejen de ser una alternativa para convertirse en el estándar. Y ahí, los bancos tradicionales van a tener que sentarse a repensar muchas cosas.
