Cierra la histórica línea 148 y buscan repartir sus recorridos con otras empresas
La empresa El Nuevo Halcón dejó de operar en medio de una fuerte crisis económica y un conflicto salarial con unos 500 trabajadores. El Gobierno analiza cómo redistribuir los trayectos para mantener el servicio entre Constitución, Quilmes y Florencio Varela.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
La tradicional línea de colectivos 148 dejó de funcionar luego de que la empresa El Nuevo Halcón bajara definitivamente la persiana. La compañía arrastraba una complicada situación financiera y un conflicto laboral que terminó de precipitar el cierre. La decisión dejó en suspenso el futuro de alrededor de 500 trabajadores y generó preocupación entre los miles de pasajeros que todos los días utilizan ese recorrido clave entre Plaza Constitución y San Francisco Solano, atravesando distintos barrios de Quilmes y Florencio Varela.
El final de la empresa también pone sobre la mesa el impacto que está teniendo la reorganización del sistema de subsidios al transporte público. Mientras tanto, las autoridades nacionales buscan una salida rápida para que la conexión no desaparezca del mapa y los usuarios no queden sin una alternativa directa para trasladarse por el sur del Gran Buenos Aires.
Desde la Secretaría de Transporte de la Nación ya se analiza un esquema para redistribuir los recorridos que hacía la línea entre otras compañías del sector. La idea es que distintas operadoras absorban los trayectos para sostener el servicio y evitar que se corte un corredor muy utilizado.
Deudas salariales y conflicto con los trabajadores
El cierre se dio en medio de un fuerte conflicto laboral. Según fuentes vinculadas al caso, la empresa mantenía deudas salariales con unos 500 empleados, entre ellas el pago del medio aguinaldo de diciembre y los sueldos correspondientes a enero y febrero.
En un intento por conseguir fondos para cubrir parte de esos compromisos, la firma incluso habría vendido la cochera que tenía en Quilmes, aunque esa medida no alcanzó para revertir la crisis.
La situación generó preocupación entre los choferes y el resto del personal, que ahora esperan definiciones sobre su situación laboral y la posibilidad de ser incorporados por las empresas que eventualmente tomen los recorridos.
Cómo se repartirían los recorridos
La propuesta que se presentó ante las autoridades contempla dividir los trayectos de la ex línea 148 entre distintas compañías que ya operan en el Área Metropolitana de Buenos Aires.
Por un lado, los servicios que llegan hasta San Francisco Solano quedarían bajo la órbita de la empresa San Vicente, vinculada al Grupo DOTA, uno de los conglomerados más grandes del transporte automotor del AMBA.
En tanto, los recorridos que terminan en Florencio Varela pasarían a ser operados por Expreso Quilmes, la compañía que actualmente maneja la línea 98 y que tiene como accionistas al propio Grupo DOTA y a SAES, la sociedad que administra la línea 85.
El objetivo de esta reorganización es sostener la conectividad entre Plaza Constitución y los distintos barrios del sur del Conurbano, un trayecto muy utilizado por trabajadores, estudiantes y vecinos que dependen del transporte público para moverse todos los días.
Mientras se define cómo quedará finalmente el esquema operativo, la preocupación principal pasa por garantizar que el servicio continúe sin interrupciones y que los pasajeros no pierdan una de las pocas opciones directas para viajar entre esas zonas.
