Autos eléctricos crecieron 400% en Argentina pero la red pública de carga no alcanza
El parque de vehículos eléctricos y enchufables se multiplicó en 2026, pero la infraestructura de carga pública crece más lento y dificulta su uso fuera de las grandes ciudades.
En el primer semestre de 2026, Argentina experimentó un aumento histórico en la adopción de vehículos eléctricos e híbridos enchufables. Este crecimiento se debió principalmente a la llegada casi simultánea de dos cupos completos de autos electrificados, correspondientes a 2025 y 2026, exentos de aranceles de importación.
Entre vehículos eléctricos puros y distintos tipos de híbridos, la suba alcanzó un 300% en comparación con el primer semestre del año anterior. Si se consideran únicamente los autos que requieren enchufe para su recarga, la cifra asciende a un aumento del 400% respecto a junio de 2025.
A pesar del crecimiento, el uso de estos vehículos continúa limitado principalmente a desplazamientos urbanos en grandes ciudades, debido a que la infraestructura de carga pública no crece al ritmo necesario. De diciembre de 2025 a junio de 2026, la cantidad de cargadores públicos aumentó un 30%, alcanzando menos de 400 puntos de recarga, la mayoría concentrados en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
Actualmente, no existe un sistema de carga equivalente al de los combustibles fósiles, donde se puede pagar por litro consumido. En cambio, la carga eléctrica se abona por adelantado a través de paquetes o por tiempo de conexión, lo que complica la comprensión y el acceso para los usuarios.
El programa lanzado en marzo de 2025 permitió importar vehículos electrificados sin arancel, facilitando la llegada de más de 50.000 autos, de los cuales 20.000 arribaron antes de diciembre y 30.000 se nacionalizaron en enero de 2026. Esto impulsó que la cuota de automóviles electrificados en el mercado argentino pasara del 4,4% al 15% en junio de 2026.
Muchos usuarios instalan cargadores en sus domicilios, pero para quienes viven en edificios sin permiso para instalar equipos, la red de carga pública es fundamental. Además, facilita la recarga durante horas en que el vehículo permanece estacionado, como en el trabajo.
El marco regulatorio para el servicio de carga eléctrica aún no está definido claramente, lo que genera distintas modalidades de cobro entre las estaciones de servicio. Por ejemplo, YPF ofrece planes prepagos por paquetes de kWh, con precios que varían desde $39.900 por 50 kWh hasta $290.100 por 500 kWh. Un auto eléctrico con batería de 50 kWh puede cargar completamente por menos de la mitad del costo de llenar un tanque convencional, aunque sigue siendo más caro que la carga en el hogar.
Shell cobra por tiempo de uso, lo que dificulta establecer un precio fijo debido a la variabilidad en la potencia de sus cargadores. Axion está en proceso de reestructurar su estrategia y planea lanzar un plan en el segundo semestre de 2026. Puma, por su parte, opera a través de un convenio con Chargebox, que ofrece paquetes prepago similares a YPF, con precios accesibles para distintos consumos.
La expansión de la red pública es evidente: de 71 puntos de carga en 2022, se pasó a 109 en 2023, 181 en 2024, 247 en 2025 y ya 318 en junio de 2026, distribuidos entre Chargebox, YPF, Shell, y otros proveedores. También se están instalando estaciones en rutas clave, facilitando viajes a la Costa Atlántica, Rosario, Córdoba, Neuquén, Mendoza y Uruguay.
Felipe Fischer, de Chargebox, señaló: “Durante 2026, el parque total de vehículos enchufables pasó de poco más de 3.000 unidades al cierre de 2025 a más de 18.000 en julio de este año. Este crecimiento, de casi seis veces en apenas siete meses, plantea el desafío de ampliar la infraestructura de carga al mismo ritmo”.
Para mejorar la experiencia del usuario, se trabaja en un sistema de postpago que permita pagar por la electricidad consumida, asemejando la dinámica de carga a la de los combustibles convencionales, lo que podría facilitar la adopción masiva de la movilidad eléctrica en Argentina. Especialistas advierten que sin una mayor inversión en infraestructura, la expansión del mercado eléctrico podría frenarse. El desafío es garantizar accesibilidad y rapidez en la recarga para usuarios fuera de las grandes urbes.
