Crédito hipotecario: expectativa en el mercado inmobiliario por el nuevo plan del Gobierno
El sector inmobiliario recibió con optimismo el anuncio para canalizar fondos de ANSES hacia nuevos préstamos para vivienda. Esperan que una mayor oferta de hipotecas reactive las compraventas y genere un efecto positivo sobre la construcción y, eventualmente, los alquileres.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
El anuncio del Gobierno para impulsar el crédito hipotecario con fondos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de ANSES generó expectativas en el mercado inmobiliario. En el sector creen que, si los bancos acompañan la iniciativa y ofrecen condiciones atractivas, la medida podría generar un efecto dominó sobre buena parte de la actividad.
La expectativa es que una mayor disponibilidad de préstamos para comprar una vivienda se traduzca en más operaciones de compraventa. A partir de ahí, el movimiento podría extenderse hacia otros sectores: construcción, desarrollos inmobiliarios y, eventualmente, el mercado de alquileres.
Claro que para que ese escenario se concrete hay una condición central: que los bancos se sumen al programa y que el financiamiento llegue efectivamente a los compradores.
Las inmobiliarias ven en el crédito de largo plazo una de las principales herramientas para recuperar el ritmo de actividad, en un mercado que todavía muestra una oferta hipotecaria muy inferior a la de otros países.
El crédito hipotecario todavía tiene mucho camino por recorrer
Durante la presentación del programa, el ministro de Economía, Luis Caputo, destacó que el stock de créditos hipotecarios representa apenas el 2% del PBI argentino.
La comparación con otros mercados muestra la enorme diferencia: en Chile, el crédito hipotecario equivale al 27% del PBI, mientras que en Estados Unidos llega al 50%.
"Hay un margen de crecimiento muy grande", sostuvo Caputo.
En el mercado inmobiliario consideran que el impacto de la medida dependerá, en buena medida, de cómo se instrumente. Las variables que estarán bajo la lupa son principalmente la tasa de interés, el plazo de los créditos y la relación entre la cuota y los ingresos de cada familia.
En el sector inmobiliario consideran que la medida llega en un momento en el que todavía hay margen para recuperar actividad. Según los datos del Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires, entre enero y julio se concretaron 35.528 operaciones de compraventa, un 1,8% menos que durante el mismo período de 2025.
El retroceso es todavía más marcado cuando se observan las hipotecas: durante los primeros siete meses de 2026 acumularon una caída del 36%. Precisamente por eso, la recuperación del financiamiento aparece como una oportunidad para volver a mover un mercado que todavía tiene mucho espacio para crecer.
En el sector también recuerdan que cada vez que aparecen herramientas que facilitan el acceso al crédito o se produce un ingreso importante de fondos al mercado inmobiliario, el efecto suele extenderse hacia otras operaciones.
Un antecedente claro fue el blanqueo de capitales, donde una parte importante de los fondos regularizados terminó volcándose al ladrillo y ayudó a dinamizar las compraventas.
El efecto cascada que esperan las inmobiliarias
El razonamiento del sector es que una hipoteca no necesariamente genera una sola operación. Una familia que consigue financiamiento puede comprar una vivienda y, a partir de esa operación, generar una cadena de movimientos: el vendedor puede adquirir otra propiedad, otro comprador puede avanzar con un proyecto y los desarrolladores pueden encontrar mayor demanda para sus emprendimientos.
Por eso, incluso si el programa no alcanza exactamente las 18.000 familias previstas, en el mercado consideran que un número menor de créditos podría tener un impacto superior sobre la cantidad total de operaciones.
Además, el movimiento podría terminar beneficiando a la construcción. Una mayor demanda de viviendas puede incentivar nuevos proyectos y acelerar la venta de unidades en desarrollos que actualmente necesitan recuperar ritmo.
El mercado inmobiliario, por ahora, espera que los bancos acompañen la iniciativa oficial. Si eso ocurre y las condiciones resultan competitivas, la apuesta es que el crédito hipotecario vuelva a convertirse en uno de los motores de la compraventa de propiedades y genere movimiento en toda la cadena vinculada al ladrillo.
