Se abre una oportunidad para las pymes: por qué 2026 puede ser el año de la inversión
El empresario tiene que empezar a preguntarse si está preparado en caso de que la demanda continúe creciendo, porque en muchos casos el costo de llegar tarde puede ser mayor que el de invertir.
Por redacción
El PIB volvió a crecer, la inflación mensual perforó el 2% y el crédito comercial muestra señales de recuperación. Para las pymes argentinas, el desafío empieza a cambiar: pasar de sobrevivir a gestionar oportunidades.
La economía volvió a poner una palabra en la agenda pyme: inversión. El PIB creció 0,7% desestacionalizado en el primer trimestre de 2026 frente al trimestre previo y avanzó 2,3% interanual. El consumo privado subió 2,7% y las exportaciones 9,8%.
Para Matías Franco, consultor especializado en pymes, el dato macro es apenas el punto de partida. “El dato del PIB es una buena noticia, pero una pyme no invierte porque un indicador dio bien. Invierte cuando empieza a ver más clientes, más consultas, más ventas y mayor previsibilidad. El 0,7% muestra que la economía sigue creciendo y eso cambia el clima de negocios”, indicó.
Su lectura pone el foco en una decisión empresarial que ya no pasa solamente por esperar. Para Franco, el empresario tiene que empezar a preguntarse si está preparado en caso de que la demanda continúe creciendo, porque en muchos casos el costo de llegar tarde puede ser mayor que el de invertir.
La inflación también modifica la lógica cotidiana. En junio, el IPC fue de 1,9% mensual, acumuló 16,8% en el año y marcó 33,5% interanual. Una mayor estabilidad permite volver a mirar productividad y estrategia. “Durante mucho tiempo la prioridad fue apagar incendios. Hoy el desafío vuelve a ser construir. La palabra clave es GESTIONAR”, sostuvo Franco.
Franco plantea que el cambio central es de gestión. El empresario tiene que pasar de administrar la crisis a administrar oportunidades y gestionar todas las áreas del negocio. Ya no alcanza con cuidar la caja: hay que volver a pensar en clientes, productividad, tecnología y talento.
El crédito es otra pieza central. Según el BCRA, en junio los préstamos en pesos al sector privado crecieron 0,3% real desestacionalizado y los comerciales aumentaron por segundo mes consecutivo. Franco sintetiza la secuencia en orden y estabilidad, crédito, inversión de las empresas, mayor producción, mayor empleo, mayor salario formal y mayor consumo.
“Cuando baja la inflación, el empresario deja de correr detrás de los precios y gana previsibilidad. Cuando aparece el crédito, puede financiar crecimiento en lugar de financiar supervivencia”, comentó.
La mejora, sin embargo, no es homogénea. En junio la producción manufacturera creció 2% interanual y 0,9% mensual desestacionalizado, aunque acumuló una baja de 2,2% en el primer semestre. Es la Argentina dual que describe Franco: “Vemos sectores que con toda lógica, les va mejor y aprovechan las oportunidades, y otros que todavía no.”
En ese mapa, identifica a energía, agro, minería, economía del conocimiento y servicios para empresas entre los sectores mejor posicionados.
El Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones contempla proyectos de entre USD 150.000 y USD 9 millones. Para Franco, el frente regulatorio es decisivo. Las pymes necesitan menos burocracia y más tiempo para producir y vender. Simplificar impuestos, reducir cargas sobre el empleo formal y eliminar trámites innecesarios tendría, según su análisis, un impacto muy rápido. Cada peso y cada hora que hoy se destinan a cumplir requisitos administrativos podrían transformarse en inversión, contratación o innovación.
Pero ninguna reforma reemplaza la gestión interna. Franco plantea que primero miraría los propios indicadores de la empresa, comenzando por el margen neto y el resultado final del negocio en cada período. Su consejo es mirar lo económico, pero gestionar desde lo financiero.
El punto de inflexión no dependerá de una sola variable. Franco lo resume así: “Creo que los últimos meses del 2026 puede ser un punto de inflexión porque empieza a aparecer algo que hacía años faltaba: previsibilidad”.
Para las pymes, 2026 puede dejar de ser sólo el año en que bajó la incertidumbre y convertirse en el momento en que vuelva a tener sentido planificar, invertir y crecer.
