Lo político y lo económico; el presidente y la maquinita

La falta de industria propia frena el desarrollo financiero y las capacidades productivas de los excedentes. El desarrollo primario no es malo ni bueno, solo es una parte marginal de la cadena.

Por Lautaro Saavedra

Asesor Financiero & Politico. Fundador de Eles Invest. Trader de Opciones, Acciones y Crypto.

 

La vida de todo país tercermundista está golpeada por las recesiones económicas, la dependencia explícita o implícita de las grandes potencias, y las ayudas económicas de los lobbies económicos mundiales. Esto lo que genera es una dependencia exclusiva de las capacidades naturales y producción primaria de su territorio especifico. En este contexto vemos que el desarrollo de la riqueza (los procesos de refinamiento o industrialización de la materia prima para su futura venta en el interior o exterior) no se lleva a cabo en el país de donde sale la materia prima. Por consiguiente la falta de industria propia frena el desarrollo financiero y las capacidades productivas de los excedentes. El desarrollo primario no es malo ni bueno, solo es una parte marginal de la cadena.

 

En este punto de partida nos vemos sometidos, por decisiones políticas, a los mercados internacionales. Sumemos a este escenario un sobre endeudamiento, emisiones monetarias estratosféricas e inseguridad jurídica. Es una bomba de tiempo a punto de explotar. Tenemos un escenario donde el terreno es fértil (creación de materia prima), la atmosfera de desarrollo es inestable, causada por la inestabilidad jurídica y el sobre endeudamiento (esto genera que la poca productividad se vea absorbida por el fisco), con un condimento especial de emisión monetaria, con el propósito de financiar políticas publicas ineficaces y deuda pública, generando una lluvia de papeles que dicen tener valor pero nos son más que una simple legislación. Lo que se termina generando es una economía inestable por problemas cambiarios, aumento de la devaluación, aparejado de una suba constante de inflación. Tenemos de un lado la maquina a todo galope generando papeles sin valor y una toma de decisiones centralizada en la figura del presidente. Las decisiones que marcan rumbos dependen de una persona que recién se puede redimir cada 4 años. Económicamente la gente tiene mucho de ALGO para poco de OTRO.

 

Lo que necesitamos para revertir esta situación de recesión es una reforma política para potenciar la toma de decisiones de manera eficiente y eficaz. Y una reforma financiera y económica descentralizante. Desde la reforma política lo que se debe hacer es modificar el sistema político “presidencialista” actual por un sistema parlamentario republicano. Esto se verá beneficiado ya que, en dicho sistema se podrá conformar gobierno con un plan específico de gobierno con indicadores a mejorar sujetos a auditorias del parlamento. Ante un error o malversación de su función (ejecutar mal la función publica) se les saca gobierno y deberán asumir un nuevo equipo de gabinete los cuales estarán sometidos al mismo sistema. El punto de inflexión es devolverle las facultades de conformación de gobierno al congreso, ya que es el órgano representante de los intereses individuales y federales de  la nación.

 

La descentralización económica es, en simples palabras, sacarle la máquina de hacer plata a los políticos. Lo que se debe hacer es una cripto-modernizacion (teniendo en cuenta la tecnología blockchain) para que la participación de las transacciones sean todos con una computadora en sus casas (similar a la minería de Bitcoin). Esto beneficiaria mediante recompensas a quienes tienen sus PCs trabajando y sociológicamente una aceptación mayoritaria por la participación en su creación y distribución. La medida de creación tiene que estar dada por la creación de políticas públicas generadoras de ecosistemas para desarrollo individual. Uno de los indicadores tiene que ser la cantidad de empresas, empleos, PYMEs y desarrollo tecnológico de las mismas. Cuando crezca en números estos indicadores, se podrán emitir cierta cantidad de dinero digital. Aquí se debe tener en cuenta que no podrá existir una acumulación ya que la emisión será con períodos de 10 años, en el año décimo salen de circulación la cantidad de emisión del año 11, esto es una política deflacionaria.

 

Dentro de la reforma económica el nivel impositivo tiene que bajar, para eso se modificaría a un único impuesto del 10% de manera uniforme y universal el cual sus usos serán a año vencido (se usa lo recaudado en el año pasado) con una fragmentación de los gastos de la siguiente manera: 10% Para la administración. Los gastos serán divididos de manera específica y conjunta entre todos los cargos por igual. 40% para servicios. No tendrán acceso los gobernantes más que definir en qué gastar, el proceso decisoria deberá salir por la consulta en el territorio y competencia específica. 50% para promoción de ecosistema. Los políticas deberán generar y diagramar donde generar un ecosistema viable para desarrollo, así se sustenta su eficacia y efectividad.

 

Es de esta manera modificando el sistema político, devolviendo las facultades de gobierno al congreso y modificando el sistema financiero por una modernización mediante el uso de protocolos "tokens" para la participación conjunta de toda la sociedad. Así se generan políticas de Estado sustentables.