Las ventas globales de chips apuntan a un récord histórico

El segmento de centros de datos se consolidó como uno de los grandes motores del crecimiento. 

Por Gonzalo Andrés Castillo

Redactor especialista en finanzas y mercado de capitales

Hace 2 horas

Las ventas globales de semiconductores se encaminan a alcanzar el billón de dólares en 2026, un hito histórico que refleja el fuerte impulso de la inteligencia artificial, los centros de datos y la recuperación de segmentos que habían sufrido una marcada desaceleración en los últimos años.

 

La proyección confirmó que la industria de chips entró en una nueva fase de expansión estructural, tras superar los desequilibrios provocados por la pandemia y el exceso de inventarios.

 

Según datos de la Semiconductor Industry Association (SIA), las ventas globales totalizaron USD 791.700 millones en 2025, lo que representó un crecimiento interanual de 25,6%. Ese salto sentó las bases para que el sector proyectara un nuevo récord en 2026, impulsado principalmente por la demanda de chips avanzados utilizados en aplicaciones de inteligencia artificial generativa, computación en la nube y procesamiento de datos de alto rendimiento.

 

El segmento de centros de datos se consolidó como uno de los grandes motores del crecimiento. Las empresas tecnológicas incrementaron de manera agresiva sus inversiones en infraestructura para sostener el desarrollo de modelos de IA cada vez más complejos, lo que elevó la demanda de procesadores especializados y memorias de alto desempeño. Los chips vinculados a IA explicaron una porción cada vez mayor de los ingresos totales del sector, desplazando a categorías más tradicionales.

 

Al mismo tiempo, la industria automotriz aportó un impulso adicional. La creciente incorporación de sistemas avanzados de asistencia al conductor y la electrificación de los vehículos elevaron el contenido de semiconductores por unidad, reforzando la demanda estructural de chips. Este fenómeno se mantuvo incluso en un contexto de crecimiento moderado de las ventas de autos a nivel global.

 

Desde el lado de la oferta, los fabricantes continuaron invirtiendo fuertes sumas para ampliar su capacidad productiva. Las inversiones de capital se concentraron en nodos avanzados y tecnologías de empaquetado, claves para satisfacer los requerimientos de rendimiento y eficiencia energética. Sin embargo, los costos crecientes de equipamiento y la complejidad tecnológica presionaron los márgenes, obligando a las empresas a priorizar productos de mayor valor agregado.

 

En este contexto, el mercado interpretó que el ciclo alcista de los semiconductores ya no dependió solo de una recuperación cíclica, sino de tendencias estructurales de largo plazo que redefinieron el rol de los chips en la economía global.

 

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