Jamie Dimon advierte que el tope del 10% a tasas de tarjetas de crédito sería un “desastre económico”

Dimon explicó que una limitación de ese tipo forzaría a los bancos a retirar líneas de crédito para la mayoría de los consumidores.

Por Gonzalo Andrés Castillo

Redactor especialista en finanzas y mercado de capitales

Hace 2 horas

El director ejecutivo de JP Morgan Chase, Jamie Dimon, lanzó una firme advertencia el 21 de enero de 2026 sobre la propuesta del expresidente Donald Trump de imponer un tope del 10% a las tasas de interés de las tarjetas de crédito en Estados Unidos, señalando que esa medida podría desencadenar un “desastre económico” con efectos negativos mucho más amplios que solo sobre los bancos.

 

Durante su intervención en el Foro Económico Mundial 2026 en Davos (Suiza), Dimon explicó que una limitación de ese tipo forzaría a los bancos a retirar líneas de crédito para la mayoría de los consumidores, ya que el negocio de tarjetas de crédito depende de la rentabilidad que proviene de cobrar intereses más altos sobre préstamos sin garantía. Esto, según su estimación, podría dejar sin acceso a crédito al 80% de los estadounidenses que dependen de estas tarjetas como respaldo financiero.

 

El CEO describió que la propuesta podría terminar afectando de manera profunda no solo a bancos sino también a consumidores y sectores productivos fuera del sistema financiero. Por ejemplo, restaurantes, comercios minoristas, empresas de viajes, escuelas y gobiernos locales podrían sufrir al ver reducida la capacidad de gasto de sus clientes y comunidades, lo que, de acuerdo con Dimon, podría “golpear” la actividad económica general.

 

Trump había presentado la idea de establecer un tope de 10% a las tasas de tarjetas de crédito por un año, sin detallar cómo sería implementado, como parte de una estrategia más amplia para bajar el costo de vida de los consumidores estadounidenses. La propuesta fue planteada a través de sus redes sociales y generó sorpresa en los mercados al momento de conocerse.

 

Dimon sugirió que, si la medida tuviera que implementarse, el gobierno podría probarla primero en dos estados —Vermont y Massachusetts— para observar sus efectos reales, una recomendación que provocó risas entre la audiencia por lo curioso de la elección.

 

El argumento central de la crítica de Dimon es que el coste de riesgo en préstamos sin garantía obliga a los bancos a cobrar tasas más altas para compensar posibles incumplimientos, y que un límite artificial de tasas podría hacer que muchos prestatarios, en especial los de mayor riesgo crediticio, quedaran excluidos del mercado.

 

Además de Dimon, otros líderes del sector bancario han expresado objeciones similares, subrayando que aunque la intención de reducir las tasas busca aliviar cargas financieras para los consumidores, las consecuencias no deseadas podrían ser peores si la disponibilidad de crédito se restringe drásticamente

 

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