Goldman Sachs advierte que el boom de la inversión en IA no durará para siempre

Jan Hatzius, economista jefe de Goldman Sachs, sostiene que la inteligencia artificial seguirá impulsando la productividad, pero advierte que el actual ciclo de inversiones eventualmente entrará en una etapa de desaceleración.

Por redacción

Hace 1 hora

El auge de la inversión en inteligencia artificial atraviesa una etapa de expansión, pero Jan Hatzius, economista jefe de Goldman Sachs, advierte que el ritmo no puede mantenerse indefinidamente.

 

“Esto no durará para siempre”, afirmó Hatzius al analizar el crecimiento del gasto destinado a IA. El economista también señaló que existe un escenario adverso que no puede descartarse: que una parte importante de las inversiones realizadas no termine siendo productiva.

 

Su escenario central, sin embargo, continúa siendo positivo. Hatzius considera que el gasto en IA es sostenible, productivo y capaz de impulsar el crecimiento de la productividad en el futuro. El problema aparece al analizar la dinámica típica de las nuevas tecnologías: primero atraviesan una etapa de inversión acelerada y, posteriormente, ingresan en una fase de explotación en la que las necesidades de capital disminuyen.

 

Las proyecciones disponibles muestran la magnitud del ciclo actual. Según el informe Global Data Centre Outlook de PwC, la inversión mundial en infraestructura de IA alcanzará USD 31,6 billones hasta 2050.

 

El gasto de capital destinado anualmente a centros de datos también tendría un fuerte incremento. PwC estima que pasará de aproximadamente USD 800.000 millones en 2026 a USD 1,8 billones por año en 2050.

 

Grandes compañías tecnológicas ya destinan miles de millones de dólares a desarrollar la infraestructura necesaria para sus estrategias de inteligencia artificial. Entre ellas aparecen Meta, Google y Microsoft, que buscan ampliar sus capacidades para acompañar el crecimiento de la demanda.

 

PwC considera que la inversión continuará acelerándose porque los chips y otros equipos conectados a Internet necesitan actualizarse cada pocos años. Esto implica que el crecimiento de la IA no depende únicamente de construir centros de datos, sino también de mantener y renovar continuamente su infraestructura tecnológica.

 

Clara Cutajar, líder global de infraestructura de PwC en Australia, describió esta transformación como uno de los principales desafíos para la asignación de capital de la próxima generación. El fenómeno involucra tecnología, energía, bienes raíces, cadenas de suministro, regulación y financiación, por lo que modifica la manera en que los inversores deben evaluar capital, riesgos y rentabilidad.

 

Para Hatzius, el eventual enfriamiento no necesariamente significará el fracaso de la inteligencia artificial. Su argumento es que, cuando aparece una tecnología nueva, resulta normal atravesar un período en el que la inversión aumenta sustancialmente. Después llega una fase diferente, en la que las empresas comienzan a explotar comercialmente esas herramientas y las inversiones tienden a disminuir.

 

Ese cambio puede generar dificultades para compañías e inversores que hayan construido sus expectativas sobre la continuidad indefinida del boom. Incluso si la mayoría de los proyectos actuales resultan exitosos, el volumen de capital destinado a IA podría moderarse cuando la infraestructura existente alcance una mayor madurez.

 

El mensaje de Goldman Sachs no apunta, por lo tanto, a negar el potencial económico de la IA, sino a advertir sobre las consecuencias de asumir que el ciclo actual será permanente. El desafío será distinguir entre una expansión productiva y expectativas excesivamente optimistas sobre su duración, especialmente cuando las inversiones alcancen niveles récord.

 

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