El oro, camino a la racha ganadora más larga de la historia
El oro cotiza a cerca de USD 5.062 por onza, manteniendo niveles cercanos a máximos históricos a pesar de una sesión volátil marcada por ventas forzadas y rebotes rápidos.
Por Gonzalo Andrés Castillo
Redactor especialista en finanzas y mercado de capitales
El oro está cerca de un hito sin precedentes en los mercados financieros globales: camina hacia su octavo mes consecutivo de ganancias, un récord histórico que superaría todas las rachas alcistas anteriores en este activo milenario.
La subida no fue lineal ni exenta de volatilidad, pero la demanda continuó firme incluso después de correcciones abruptas, un signo de fortaleza poco común en un metal que tradicionalmente se mueve al compás de factores macroeconómicos.
Para el cierre de febrero de 2026, el oro cotiza a cerca de USD 5.062 por onza, manteniendo niveles cercanos a máximos históricos a pesar de una sesión volátil marcada por ventas forzadas y rebotes rápidos. La racha comenzó a consolidarse en la segunda mitad de 2025 y se aceleró con fuerza al inicio de este año, reflejando una combinación de presión inversora y búsqueda de refugio.
Gran parte del impulso actual se explicó por el comportamiento de los futuros: en enero el precio subió desde USD 4.318,11 hasta USD 4.891,32, un incremento de 13,3% en el mes, la mejor performance mensual en años incluso después de un retroceso del 9% en una sola jornada a finales de ese mes. Este salto también fue uno de los mayores movimientos en la historia del metal.
Además de la mano fuerte de los mercados, varios factores estructurales impulsaron este rally sin precedentes. Los bancos centrales del mundo continuaron comprando oro a un ritmo elevado, con compras que superaron las 863 toneladas en 2025, lideradas por Polonia y con China extendiendo sus adquisiciones durante más de un año consecutivo. Por otro lado, los fondos cotizados en bolsa (ETFs) respaldados por oro sumaron más de 800 toneladas en 2025, una de las cifras más altas en décadas.
Estos flujos lograron contrarrestar la típica toma de ganancias que suele interrumpir los rallies prolongados, mostrando que los inversores no veían este repunte como una simple moda pasajera. La combinación de políticas monetarias acomodaticias —con tasas reales bajas—, tensiones geopolíticas persistentes y la debilitación del dólar frente a otras principales monedas también contribuyó a la fortaleza del metal.
Históricamente, las rachas más largas de apreciación del oro solían disolverse tras meses de ganancias por la presión de operadores cortos o la revalorización de activos de riesgo, pero esta tendencia actual demostró una resistencia notable ante ventas técnicas y eventos macro imprevistos.
