El oro se estabiliza en los USD 4.500 por onza

Un dólar fuerte tiende a presionar al oro, mientras que la volatilidad en la energía puede generar movimientos mixtos.

Por Gonzalo Andrés Castillo

Redactor especialista en finanzas y mercado de capitales

Hace 2 horas

El oro volvió a estabilizarse tras una fuerte corrección, en un contexto marcado por tensiones geopolíticas y cambios en las expectativas del mercado.

 

Luego de haber sufrido caídas importantes en las últimas semanas, el metal precioso encontró soporte cerca de los USD 4.500 por onza, mostrando señales de recuperación moderada.

 

Este rebote se explica, en gran medida, por la reaparición de compradores que aprovechan los niveles actuales para posicionarse. La demanda “de oportunidad” está actuando como piso para los precios, especialmente después de un ajuste que llevó al oro a perder más de 10%–15% desde sus máximos recientes.

 

Además, las tensiones en Medio Oriente continúan generando incertidumbre, lo que tradicionalmente impulsa al oro como activo refugio. Sin embargo, en este caso el comportamiento fue más complejo dado que el metal no reaccionó de forma lineal a la crisis, ya que otros factores, como las tasas de interés y el dólar, jugaron un papel determinante.

 

Uno de los principales cambios que afectan al oro es la expectativa sobre la política monetaria. Inicialmente, el mercado anticipaba recortes de tasas, lo que favorece al metal. Pero ese escenario comenzó a diluirse. La posibilidad de tasas altas por más tiempo redujo el atractivo del oro, que no ofrece rendimiento, a diferencia de los bonos.

 

A pesar de esto, el activo mantiene fundamentos sólidos en el largo plazo. La fuerte suba previa —con ganancias superiores al 50% en el último año— dejó al oro en niveles históricamente altos, lo que también explica la toma de ganancias reciente.

 

Además, algunos analistas sostienen que el actual retroceso podría ser parte de una fase de consolidación. Las correcciones son habituales tras rallies tan pronunciados, y no necesariamente implican un cambio estructural en la tendencia.

 

En paralelo, la evolución del dólar y del precio del petróleo sigue siendo determinante. Un dólar fuerte tiende a presionar al oro, mientras que la volatilidad en la energía puede generar movimientos mixtos, alternando entre presiones inflacionarias y temores de desaceleración económica.

 

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