El cobre rompe récords impulsado por temores de escasez global
En los últimos días, el metal se disparó por encima de los USD 13.000 por tonelada en la Bolsa de Metales de Londres.
Por Gonzalo Andrés Castillo
Redactor especialista en finanzas y mercado de capitales
El precio del cobre continuó su impresionante rally hasta alcanzar niveles récord históricos, ya que los mercados reaccionaron a un panorama de oferta ajustada y a una elevada acumulación de inventarios que, paradójicamente, refuerzan la sensación de escasez fuera de Estados Unidos.
En los últimos días, el metal se disparó por encima de los USD 13.000 por tonelada en la Bolsa de Metales de Londres (LME), un nuevo máximo histórico. Esta marca se logró mientras los participantes del mercado apostaron a un mercado mundial más tenso, con suministro vulnerable y una demanda firme desde sectores como la construcción, la energía renovable y la electrificación.
Uno de los factores que agudizó el movimiento alcista fue la acumulación de grandes volúmenes de cobre en los almacenes de Estados Unidos. Aunque las existencias globales visibles aumentaron, ese stock está “bloqueado” en territorio estadounidense, lo que redujo de facto la disponibilidad para otros mercados y presionó al alza los precios fuera de ese país.
Los analistas destacaron que, si bien el aumento de inventarios podría interpretarse como una señal neutral o bajista, su concentración en EE. UU. generó una distorsión en la percepción del mercado global.
La fuerte demanda por parte de compradores anticipando posibles aranceles y cambios regulatorios también llevó a grandes flujos de cobre hacia ese país, distorsionando los balances de oferta y demanda tradicionales.
Adicionalmente, las interrupciones en minas clave y el crecimiento limitado de la oferta producían una sensación de déficit estructural, contribuyendo a que el precio siguiera subiendo pese a niveles elevados de inventario registrado. La combinación de escasez real en ciertos mercados, la especulación financiera y factores geopolíticos reforzó el interés de los inversores en este metal conductor esencial para la economía global.
