Trump va a Davos con Groenlandia en la mira y amenaza a Europa con una lluvia de aranceles
El presidente de Estados Unidos redobla la presión sobre sus aliados, mezcla diplomacia con provocaciones y pone en jaque la relación transatlántica en pleno Foro Económico Mundial.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
Donald Trump volvió a patear el tablero internacional. Este martes anunció que aprovechará el Foro Económico Mundial de Davos para reunirse con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, y poner sobre la mesa un tema que ya encendió alarmas en Europa: Groenlandia. Según contó el propio mandatario, la decisión llegó después de lo que definió como una “muy buena charla telefónica” con Rutte, en un contexto donde los líderes europeos intentan frenar el deterioro del vínculo con Washington, cada vez más tenso por las amenazas comerciales del republicano.
Sin vueltas, Trump adelantó que en Davos les va a decir a los europeos que Estados Unidos “tiene que tener” Groenlandia, un territorio estratégico en el Ártico que hoy pertenece a Dinamarca. La frase cayó como una bomba en la cumbre suiza, donde el clima ya estaba caldeado por la política de aranceles que impulsa la Casa Blanca.
Como ya es costumbre, Trump también llevó la discusión a las redes sociales. Compartió mensajes que dijo haber recibido del presidente francés, Emmanuel Macron, cuestionando la movida sobre Groenlandia, y hasta publicó imágenes generadas por inteligencia artificial en las que se lo ve plantando la bandera estadounidense en la isla. Incluso difundió capturas de supuestos mensajes privados del propio Rutte, donde el jefe de la OTAN le agradecería su rol en Siria y se comprometería a buscar “una solución” para el tema groenlandés.
El fin de semana, el presidente estadounidense fue todavía más lejos y amenazó con imponer aranceles del 10% a ocho países europeos —entre ellos Reino Unido y Dinamarca— si no se alcanza un acuerdo sobre Groenlandia. La reacción no tardó en llegar. Desde la isla, su primer ministro fue tajante: “No nos vamos a dejar apretar”. En Bruselas, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, avisó que la respuesta del bloque será “firme, unida y proporcional” frente a cualquier intento de presión o anexión.
En Davos también hubo críticas desde adentro de Estados Unidos. El gobernador de California, Gavin Newsom, advirtió a los europeos que Trump “los está tomando por tontos” y que su forma de negociar responde a una “ley de la selva” sin demasiados matices. “No está loco, es deliberado, pero está desatado y fuera de control”, lanzó.
Desde París reaccionaron con dureza. El entorno de Macron calificó las amenazas como “inaceptables e ineficaces” y habló de una brutalidad sin precedentes. La ministra de Agricultura francesa advirtió que se trata de un “chantaje” que golpea de lleno a un sector clave como la vitivinicultura, justo cuando atraviesa un momento delicado. Francia, uno de los mayores exportadores de vino del mundo, tiene a Estados Unidos como su principal mercado externo.
Mientras tanto, Europa intenta cerrar filas para evitar que la ofensiva estadounidense termine en una guerra comercial abierta. Pero con Trump mezclando amenazas, aranceles y posteos provocadores, el clima en Davos promete seguir cargado. Y la relación entre Washington y sus aliados históricos, cada vez más tirante.
