Estados Unidos perdió 92.000 empleos en febrero y encendió alarmas sobre la economía
Además de la pérdida de puestos de trabajo, la tasa de desempleo subió hasta el 4,4%, frente al 4,3% registrado el mes anterior.
Por Gonzalo Andrés Castillo
Redactor especialista en finanzas y mercado de capitales
El mercado laboral de Estados Unidos mostró una señal inesperada de debilidad en febrero. Según datos oficiales publicados por el Departamento de Trabajo, la economía estadounidense perdió 92.000 puestos de trabajo, un resultado muy por debajo de las expectativas de los analistas, que anticipaban una creación neta de empleo.
El informe sorprendió a los mercados porque se produjo después de un comienzo de año relativamente sólido. En enero se habían creado cerca de 126.000 empleos, aunque la cifra también fue revisada a la baja. La abrupta caída de febrero generó dudas sobre la fortaleza del crecimiento económico en 2026.
Además de la pérdida de puestos de trabajo, la tasa de desempleo subió hasta el 4,4%, frente al 4,3% registrado el mes anterior. El deterioro del mercado laboral se produjo en un contexto de incertidumbre económica global, marcada por tensiones geopolíticas, inflación persistente y un entorno de tasas de interés todavía elevadas.
Una parte relevante de la caída del empleo se explicó por factores puntuales. El sector de la salud sufrió un fuerte impacto por huelgas en hospitales y sistemas médicos, lo que provocó un retroceso significativo en la cantidad de trabajadores registrados en ese rubro. Sin embargo, los recortes también se extendieron a otros sectores clave, como la construcción, la manufactura, el transporte y el ocio, lo que reforzó la percepción de un enfriamiento más amplio del mercado laboral.
Otro elemento que influyó fue la reducción del empleo público. El gobierno federal continuó recortando puestos de trabajo como parte de un proceso de ajuste administrativo que comenzó en 2024 y que redujo significativamente la plantilla estatal.
El dato también resultó relevante para la política monetaria. El deterioro del empleo aumentó la presión sobre la Reserva Federal, que enfrenta el dilema de sostener tasas altas para combatir la inflación o comenzar a relajarlas para evitar una desaceleración económica más profunda.
Los mercados reaccionaron rápidamente al informe. Las acciones en Wall Street registraron caídas iniciales y los rendimientos de los bonos del Tesoro retrocedieron, reflejando expectativas de que el banco central podría verse obligado a recortar tasas antes de lo previsto si el mercado laboral continúa debilitándose.
