Trump afirma que Irán pidió un alto el fuego pero desde Teherán lo desmintieron enseguida
El presidente de EE.UU asegura que Teherán pidió un alto el fuego, aunque desde Irán lo desmienten. La apertura de una vía clave para el petróleo mundial aparece como punto central del conflicto.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
En medio de una escalada que ya supera el mes de enfrentamientos en Medio Oriente, Donald Trump aseguró este miércoles que Irán habría solicitado un alto el fuego. Sin embargo, el mandatario estadounidense dejó en claro que no están dispuestos a avanzar con esa posibilidad hasta que no se garantice la libre circulación en el estrecho de Ormuz, un paso estratégico para el comercio energético global.
Desde Teherán salieron rápidamente a cruzar esa versión y negaron que exista un pedido formal en ese sentido, lo que suma más ruido a un escenario ya cargado de tensión e incertidumbre.
Según Trump, la supuesta iniciativa de diálogo provendría del nuevo liderazgo iraní, al que describió como “menos radicalizado” que los anteriores. Aun así, evitó dar señales de una respuesta inmediata y dejó la puerta entreabierta, condicionando cualquier decisión a cambios concretos en el terreno.
En su mensaje, el republicano fue directo al punto: exige la reapertura total del estrecho de Ormuz como condición indispensable para pensar en una tregua. Se trata de una de las rutas marítimas más sensibles del planeta, por donde circula una porción significativa del petróleo que abastece a distintos mercados.
“El nuevo presidente del régimen iraní, mucho menos radicalizado y mucho más inteligente que sus predecesores, acaba de pedir un alto el fuego a los Estados Unidos de América”, señaló el mandatario en su mensaje.
Luego redobló la apuesta con una advertencia contundente: “Lo consideraremos cuando el estrecho de Ormuz esté abierto, libre y despejado. Hasta entonces, ¡estamos bombardeando a Irán hasta la aniquilación o, como dicen, de vuelta a la Edad de Piedra!“.
Las declaraciones llegan en un contexto de ataques en curso sobre territorio iraní y sin señales claras de distensión. La postura de Washington, al menos por ahora, parece apuntar a mantener la presión militar para forzar concesiones estratégicas.
Del lado iraní, la reacción no tardó. Según informó Al Jazeera, autoridades de ese país negaron de plano haber pedido un alto el fuego. El contrapunto vuelve a exponer contradicciones en el manejo del conflicto por parte de Estados Unidos, algo que ya había ocurrido días atrás con otros anuncios que no terminaron de concretarse.
A su vez, la Guardia Revolucionaria Islámica afirmó que mantiene el control del estrecho de Ormuz y aseguró que la situación allí sigue “firme y dominante”. También advirtió que la zona no será habilitada “a los enemigos de esta nación por las ridículas demostraciones del presidente de Estados Unidos”.
En el fondo, el eje de la disputa gira alrededor de la energía. El control del estrecho no es solo un tema militar, sino también económico: cualquier interrupción impacta de lleno en el precio del petróleo y en la estabilidad de los mercados internacionales.
Con este panorama, el eventual alto el fuego queda atado a definiciones geopolíticas de alto voltaje. No se trata solo de frenar los bombardeos, sino de cómo se reconfigura el equilibrio de poder en una región clave para el abastecimiento energético mundial.
A corto plazo, todo indica que el conflicto seguirá marcado por declaraciones cruzadas y movimientos tácticos en el terreno, sin una salida clara a la vista. La desconfianza entre las partes y las condiciones impuestas por Washington complican cualquier intento de negociación inmediata.
