¿Deudor o acreedor? El cambio de mentalidad para ganarle a la inflación y hacer rendir tus pesos
En una economía que requiere endeudamiento, los especialistas sugieren cruzar de vereda y convertirse en financiadores. Claves para distinguir la deuda buena de la mala.
En la Argentina, el manejo de las finanzas suele ser un dolor de cabeza. La diferencia entre sufrir para llegar a fin de mes o ver crecer tus ahorros radica en una distinción clave: entender de qué lado estás parado, si del deudor o del acreedor.
El sistema necesita de la deuda para funcionar; el engranaje de gobiernos, empresas y personas se mueve gracias al financiamiento. El desafío es romper el círculo vicioso de tomar un crédito nuevo para pagar otro anterior, una trampa recurrente que posterga tu crecimiento financiero.
Para cambiar esto, se sugiere una transformación psicológica: dejar de financiar el consumo y comprar la deuda de otros. Es decir, convertirse en acreedor. En lugar de pagar tasas de interés asfixiantes, el objetivo debe ser cobrarlas.
Las Obligaciones Negociables (ON) permiten prestar dinero a grandes firmas a cambio de una tasa atractiva, que suele rondar el 8% anual en dólares. Mientras el deudor trabaja para pagar su cuenta, el acreedor recibe ganancias de manera pasiva.
Este camino exige postergar el consumo. En nuestro país, a muchos "les quema la plata" en las manos por temor a la inflación o a un eventual corralito bancario, lo que los lleva a gastar rápido. La educación financiera ayuda a vencer ese miedo psicológico: al entender que esos pesos pueden generar rendimientos estables, el impulso de consumo se frena.
No toda deuda es mala. La clave es diferenciar la deuda buena —tomada para un fin productivo que se paga a sí mismo, como adquirir maquinaria o abrir un comercio— de la deuda mala, destinada a consumo directo, como unas vacaciones, que obliga a trabajar doble para saldarla.
Al buscar ON, los expertos dejan un consejo de oro: "pispear" el prospecto de emisión. Si el "destino de fondos" es inversión productiva, es una gran señal; si solo busca refinanciar pasivos de corto plazo, conviene encender las alarmas.
Para invertir en Cedears de dividendos, solo basta con abrir una cuenta comitente en una sociedad de bolsa regulada por la Comisión Nacional de Valores como lo es Bull Market Brokers (https://bullmarket.com.ar/), proceso gratuito que no llevará más de cinco minutos. Luego, habrá que depositar los fondos deseados, en pesos en dólares, desde una cuenta bancaria del mismo titular.
