Finanzas personales|31 de agosto de 2021

El efecto estrés: Cómo puede volverte pobre sin que te des cuenta

Actualmente, las sociedades estamos experimentando niveles de estrés jamás vistos y esto afecta tanto nuestra salud mental como la física. Pero también puede llegar a influir en nuestras finanzas personales.

Por Francisco Cotti

 

El Covid-19 llego al mundo y no sólo trajo muertes. Las medidas a las que se vieron obligados los gobiernos, como cuarentenas y restricciones, generó graves consecuencias en la sociedad. Desde recortes salariales y despidos, hasta incertidumbre y un nivel de estrés que aumento exponencialmente en los encierros. Tanto niños como adultos se vieron afectados mentalmente

 

Por más que sea difícil relacionarlo, el estrés es uno de los factores que más afecta a nuestro comportamiento en el ámbito financiero. Sin tener una mente clara, podemos vernos envueltos en perdidas directas a tu billetera. Conocerlas puede ayudarte a evitarlas y por eso te contamos como actuar en época de crisis.

 

Gastar como "pantalla" del estrés

Muchas veces, comprar ropa o simplemente gastar dinero puede darnos un pequeño momento de felicidad o posiblemente nos hace sentir mejor en momentos de mucho estrés. Si esto es algo que te ocurrió alguna vez, no te preocupes. Es algo que nos pasa a todos y es importante saber que seguramente nos traiga más problemas que otra cosa.

 

Este método solamente trae una mínima sensación de alivio, pero inmediatamente después lleva nuestros niveles de estrés al mismo lugar de antes y posteriormente, al ver nuestros gastos a fin de mes, nos haga sentir peor porque lo vemos como un gasto innecesario y nos sentimos mal por actuar de manera impulsiva.

 

Una posible solución sería utilizar la regla de los 7 días. La misma consiste en que cada vez que quieras realizar una compra, esperes 7 días para pensarlo, y si luego de ese periodo sigues pensando en que es algo realmente necesario, lo compras. Esto puede ayudarte a ahorrar una gran cantidad de dinero.

 

Generar más y más deuda

A medida que el estrés se sigue acumulando mes a mes, tratar de complacerse gastando puede llevar, no sólo a un desequilibrio en tus finanzas del mes, sino que seguramente se convierta en un problema a largo plazo. Lo que posteriormente va a provocar un mayor nivel de estrés al ver que a tus problemas se le suma un problema financiero. Endeudarse en esos momentos nunca es bueno.

 

"Cuando las personas exhiben estrés adicional, no siempre usan su mejor juicio y usan sus tarjetas de crédito para comprar cosas que realmente no necesitan. Esto puede crear un ciclo de uso de tarjetas de crédito para pagar las tarjetas de crédito, lo que solo terminará empeorando las cosas", explica Sara Weand, terapeuta de ansiedad en Estados Unidos.

 

En estos momentos es donde ayuda mucho recordar que el dinero no puede comprar la felicidad, y ocuparse de identificar la raíz del estrés para poder tratarlo.

 

Hábitos costosos y malos para la salud

Las compras compulsivas son solo uno de los peligrosos parches que le ponemos al estrés. Muchas personas, en su lugar, eligen beber alcohol, fumar o apostar cuando se sienten demasiado estresados, lo que se convierte en un círculo viciosos nocivo en más de un sentido.

 

Estas soluciones no solo te harán gastar dinero, sino que dañarán tu salud y, en muchos casos, pueden conducir a un problema de adicción. Nuevamente, tanto un problema serio de salud como el tratamiento de una adicción impactarán tus finanzas personales.

 

No pensar en el largo plazo y en ahorrar

Estar bajo mucho estrés puede llevarte a cambiar ciertos hábitos que eran parte de tu vida, como ahorrar un poco de dinero cada mes. La necesidad de comprar para sentirte mejor te puede llevar a saltarte este paso y usar el dinero en cosas que realmente no necesitas y no te van a ayudar.

 

Convertir esto en una práctica recurrente puede afectar tus objetivos de ahorro a largo plazo y tu estrés solo aumentará con el estado al que llegue tu cuenta de ahorro y la sensación de fracaso en las metas que te habías trazado.

 

Reducir productividad en el trabajo

Si algo puede bajar drásticamente tu productividad y tu concentración en el trabajo es el estrés, y esto puede tener un saldo muy negativo. Estar bajo una gran cantidad de estrés puede consumir toda tu energía y, si la producción y la calidad de tu trabajo caen, puedes perder ese aumento por el que te habías estado esforzando, necesitar un tiempo libre sin salario o incluso perder tu empleo si la situación se prolonga.

 

"Para alguien que está experimentando mucho estrés durante largos períodos de tiempo, termina viviendo en un modo de 'crisis' constante, lo que no permite que el sistema nervioso parasimpático los devuelva a la línea de base", dijo Weand. "Esto puede contribuir a su capacidad para trabajar de manera eficaz, ser productivos e incluso puede dar lugar a acciones disciplinarias en su lugar de empleo, debido a un desempeño laboral deficiente".

 

Accidentes costosos

La mala calidad del sueño o el insomnio son síntomas frecuentes de un estrés alto, y además de afectar tu concentración, tu energía y tu capacidad de juicio y toma de decisiones, también puede ponerte en una situación peligrosa.

 

Tener un accidente a causa de esto o sufrir alguna lesión puede llenarte de facturas médicas y, además, apartarte de tu trabajo o provocarte algún padecimiento crónico.