Unilever pretende vender su división de alimentos por más de USD 30.000 millones

La compañía ya se desprendió de su negocio de spreads, té e incluso escindió su división de helados, en una clara señal de reconfiguración estructural del portafolio.

Por Gonzalo Andrés Castillo

Redactor especialista en finanzas y mercado de capitales

Hace 2 horas

La multinacional británica Unilever confirmó que mantiene conversaciones con la estadounidense McCormick & Company tras recibir una oferta por su división de alimentos, en un movimiento que podría redefinir por completo su estructura de negocios a nivel global.

 

La compañía señaló que “no hay certeza de que se alcance un acuerdo”, aunque reconoció formalmente que las negociaciones están en curso. Este posible acuerdo implicaría la separación o venta de una unidad histórica que incluye marcas icónicas como Hellmann’s, Knorr y Marmite, pilares del negocio durante décadas.

 

El negocio de alimentos de Unilever tiene un valor estimado cercano a USD 33.000 millones, una cifra que supera ampliamente la capitalización bursátil de McCormick, situada en torno a USD 14.800 millones. Esta diferencia abre la puerta a estructuras complejas, como fusiones mediante intercambio de acciones o mecanismos fiscales eficientes.

 

El trasfondo de la operación es estratégico. Bajo el liderazgo de su CEO, Fernando Fernández, Unilever busca acelerar su transformación hacia segmentos de mayor crecimiento y rentabilidad, como belleza, bienestar y cuidado personal. En 2025, estas divisiones mostraron avances superiores al negocio alimenticio, que creció apenas 2,5%, frente al 4,7% del cuidado personal.

 

La potencial venta también se enmarca en una serie de desinversiones recientes. La compañía ya se desprendió de su negocio de spreads, té e incluso escindió su división de helados, en una clara señal de reconfiguración estructural del portafolio.

 

Para McCormick, la operación representaría un salto significativo en escala global, integrando marcas líderes y ampliando su presencia en mercados internacionales. Sin embargo, el tamaño de la transacción plantea dudas sobre su capacidad de financiamiento y ejecución.

 

Mientras tanto, Unilever mantiene una postura cautelosa en público, destacando que su división de alimentos sigue siendo “altamente atractiva y con un perfil financiero sólido”, lo que sugiere una estrategia de negociación orientada a maximizar el valor de la operación.

 

El posible acuerdo marcaría un punto de inflexión histórico, ya que implicaría la salida casi total de Unilever del negocio alimenticio tras casi un siglo, consolidando su transición hacia un modelo enfocado en consumo de alto margen y crecimiento sostenido.

 

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