OpenAI sale a seducir inversores con mejores condiciones y le disputa el terreno a Anthropic
La carrera por dominar la inteligencia artificial en empresas suma un nuevo capítulo: promesas de altos retornos, acceso anticipado y alianzas millonarias
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
OpenAI, la firma detrás de ChatGPT, empezó a jugar fuerte en la pelea por captar grandes inversores y meterse de lleno en el negocio corporativo de la inteligencia artificial. En ese camino, está ofreciendo condiciones más atractivas que su competidor directo, Anthropic, con el objetivo de cerrar acuerdos con fondos de capital privado y acelerar la adopción de sus herramientas en empresas.
Según trascendió en el mercado, la compañía está proponiendo a estos inversores un rendimiento mínimo garantizado del 17,5%, un número bastante por encima de lo habitual en este tipo de instrumentos. A eso le suma un incentivo clave: acceso anticipado a sus modelos más nuevos de IA, un diferencial que puede marcar la cancha en un sector donde la tecnología avanza a toda velocidad.
La estrategia apunta a armar empresas conjuntas con grandes fondos como TPG o Advent, que permitirían llevar sus soluciones a cientos de compañías en poco tiempo. La idea es clara: ganar escala rápido, meterse en estructuras corporativas y generar una dependencia tecnológica difícil de reemplazar.
En paralelo, Anthropic también está buscando cerrar alianzas similares, aunque —según distintas fuentes— con propuestas menos agresivas en términos financieros. Ambas compañías están enfocadas en captar clientes empresariales, un segmento mucho más rentable y clave de cara a futuras salidas a bolsa.
En el fondo, hay una carrera contrarreloj por ocupar espacio dentro de las empresas. Una vez que una compañía integra un sistema de IA en sus operaciones, cambiar de proveedor se vuelve complejo y costoso. Por eso, el objetivo es “copar terreno” lo antes posible.
De todos modos, no todos están convencidos. Algunos fondos de inversión decidieron quedarse al margen tras analizar las condiciones. Entre las dudas que aparecen, se mencionan los márgenes de rentabilidad a largo plazo, la flexibilidad de los acuerdos y el verdadero impacto que pueden tener estas alianzas.
Incluso hay quienes sostienen que muchas firmas ya tienen acceso directo a estas tecnologías sin necesidad de comprometer grandes sumas en estructuras conjuntas. Además, en un contexto donde las valuaciones tecnológicas vienen ajustándose, algunos inversores creen que estos esquemas no necesariamente garantizan mejores retornos.
Aun así, las negociaciones siguen en marcha y varias firmas evalúan sumarse, aunque con participaciones más chicas y sin roles centrales. En muchos casos, el atractivo pasa por conseguir mejores condiciones, como participación accionaria o lugar en la toma de decisiones.
OpenAI, por su parte, apuesta a que el modelo funcione. Confía en que la fuerte demanda por soluciones de inteligencia artificial y servicios de implementación va a sostener la rentabilidad. El negocio no solo pasaría por vender tecnología, sino también por cobrar por su despliegue, quedarse con una parte de los ingresos generados y compartir la propiedad de los desarrollos.
En números, el movimiento es ambicioso. La compañía estaría en conversaciones avanzadas para levantar alrededor de 4.000 millones de dólares, con una valuación cercana a los 10.000 millones antes de la inversión. Un paso más en una carrera donde cada jugada cuenta.
De cara a lo que viene, todo indica que la competencia entre OpenAI y Anthropic va a seguir escalando. No solo por quién tiene la mejor tecnología, sino por quién logra meterse primero en el corazón de las empresas y transformar esa presencia en un negocio sostenible a largo plazo.
