Grupo Financiero Galicia cerró 2025 con números preocupantes: sube la mora y caen fuerte las ganancias

Bajada: El mayor holding financiero privado del país terminó el año con resultados muy por debajo de lo esperado. Aunque mantiene patrimonio positivo, la rentabilidad se desplomó y crece la preocupación por el avance de los créditos impagos.

Por Eric Nesich

Periodista especializado en Economía y Finanzas

Hace 2 horas

Jaqueado por la recesión, el aumento de la morosidad y una seguidilla de balances en rojo, Grupo Financiero Galicia terminó 2025 con un patrimonio que sigue siendo positivo, pero claramente más débil si se lo mira en términos reales. Al mismo tiempo, el grupo se ve obligado a sostener activos cada vez más riesgosos, en un contexto económico que no da respiro.

 

El problema de fondo es claro: el capital del banco crece mucho más lento que su tamaño, mientras que la rentabilidad sobre ese capital se derrumbó. Esto empezó a generar ruido en el mercado, donde ya se pone en duda la capacidad del holding para recomponer sus números sin encarar ajustes más profundos.

 

En el último trimestre de 2025, Galicia reportó una pérdida neta de $83.544 millones, bastante peor que los $23.053 millones de rojo que esperaban los analistas. El contraste con el año anterior es fuerte: en ese mismo período de 2024 había ganado $731.065 millones. En apenas doce meses, el giro fue total.

 

Si se mira todo el año, la ganancia fue de $196.046 millones, lo que implica una caída cercana al 91% frente a 2024. En términos simples: el banco ganó mucho menos que antes. Además, la rentabilidad sobre el patrimonio (ROE) quedó en apenas 2,5%, un nivel muy bajo para el negocio financiero.

 

Detrás de estos números aparece un dato clave: en vez de amortiguar el impacto de la crisis económica, el grupo terminó sintiéndolo más fuerte, sobre todo en su cartera de créditos, donde cada vez hay más gente que no puede pagar.

 

Uno de los puntos más delicados está en Naranja X, la unidad orientada al consumo. En el cuarto trimestre perdió $48.836 millones, profundizando el rojo que ya venía mostrando. Además, la morosidad —es decir, la proporción de préstamos que no se pagan— subió del 11,7% al 13,2%.

 

Esto ocurre en un contexto donde el crédito al consumo está muy golpeado por la caída del poder adquisitivo. En otras palabras, muchas familias tienen más dificultades para llegar a fin de mes, y eso se refleja directamente en los números de la compañía.

 

El banco principal tampoco quedó al margen. Banco Galicia registró una pérdida de $105.053 millones en el último trimestre, con una rentabilidad negativa. Además, acumula un volumen muy alto de créditos incobrables, lo que obliga a reservar dinero para cubrir esas pérdidas y achica aún más las ganancias.

Aunque el banco sigue generando ingresos por intereses, gran parte de ese dinero se va en cubrir préstamos que no se cobran. Así, lo que debería ser el motor del negocio termina transformándose en una fuente de presión sobre los resultados.

 

En comparación con el resto del sistema financiero, Galicia muestra niveles de mora más altos, lo que lo deja más expuesto a la debilidad del consumo. Esto es algo que el mercado sigue de cerca, sobre todo en un escenario de tasas altas y cierta volatilidad económica.

 

Analistas del sector coinciden en que el mal resultado ya era esperable, pero no deja de encender alarmas. Señalan que, si bien hubo mejoras en algunos ingresos, no alcanzan para compensar el impacto de la inflación y el crecimiento de los créditos impagos.

 

El golpe también se vio en la cotización. En lo que va del año, la acción de Galicia llegó a caer cerca de un 14% y se negocia alrededor de los 41,5 dólares en Wall Street, después de haber sido uno de los papeles más firmes del mercado local.

 

Hacia adelante, el foco estará puesto en cómo evoluciona la morosidad y qué medidas toma el banco para ordenar su estructura. El desempeño en los próximos meses será clave para saber si este mal momento es algo pasajero o si marca un cambio más profundo en el perfil de riesgo del grupo.

 

En términos simples, lo que hoy muestran los números es un banco que todavía tiene espalda para sostenerse, pero que enfrenta un escenario mucho más exigente que el de años anteriores. La combinación de menor rentabilidad y mayor riesgo plantea un desafío importante para todo el negocio.

 

Para el público en general, esto también funciona como una señal del momento económico: cuando aumentan los créditos impagos y caen las ganancias de los bancos, suele ser reflejo de que a las familias y a las empresas les está costando más cumplir con sus compromisos. Por eso, lo que pase con Galicia no solo importa en el mundo financiero, sino también como termómetro de la economía real.

 

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