¿Es posible una fusión entre Exxon y Chevron?
Los directores ejecutivos de ambas compañías mantuvieron conversaciones a principios del 2020, en medio de una de las peores crisis del sector petrolero.
Las dos petroleras más grandes de los Estados Unidos, Exxon Mobil (NYSE:XOM) y Chevron (NYSE:CVX), habrían tenido un diálogo durante el año pasado, planteando la posibilidad de fusionar a ambas empresas, según fuentes le aclararon a la agencia informativa Reuters.
A pesar de que las negociaciones hayan sido abandonadas en la actualidad, el intento de una fusión de dos de las firmas más importantes en la producción de hidrocarburos deja en evidencia el mal momento por el cual ha pasado la industria de la energía durante la pandemia de coronavirus. La implementación de medidas de confinamiento por parte de los gobiernos de los distintos países generó una histórica parálisis en la actividad económica, que se tradujo en un colapso en la demanda de crudo, que llegó a cotizar en valores negativos a mediados de abril.
Las fuentes privadas que le informaron a Reuters sobre el suceso comentaron que las conversaciones entre el Ceo de Exxon, Darren Woods, y el ejecutivo de Chevron, Mike Wirth, llegaron hasta el punto de redactar documentos legales, para debatir algunos aspectos estratégicos de la potencial alianza entre las empresas.
De haberse concretado, hubiese sido una de las fusiones más importantes en la historia de la economía norteamericana. Teniendo en cuenta que Chevron tiene una capitalización bursátil de 164.000 millones de dólares, y que Exxon está valuada en unos US$190.000 millones, estaríamos hablando de un conglomerado con un valor calculado en unos US$354.000 millones.
Aunque la presión bajista sobre la industria petrolera se haya reducido en los últimos meses debido a una recuperación en la demanda a nivel global, el cambio de mando en los Estados Unidos, deja latente la chance de que esta fusión pueda darse en un futuro no tan lejano.
Los planes de Biden ponen en jaque a las petroleras
El nuevo Presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, comenzó a tomar medidas para cumplir con sus promesas de campaña relacionadas al cambio climático y ordenó detener las nuevas concesiones de extracción petróleo y gas natural en terrenos federales y aguas territoriales. A su vez, solicitó emprender una revisión estricta de las prácticas existentes sobre otorgamiento de licencias.
“Lograr una economía de energía limpia al 100% no es solo una obligación, es una oportunidad. Debemos adoptar un futuro de energía limpia de forma plena, no solo por todos nosotros hoy, sino también por nuestros hijos y nietos, para que su futuro sea más saludable, más seguro y más justo”, opinó el mandatario estadounidense en una conferencia de prensa que brindó durante la semana pasada.
El objetivo de Biden, es iniciar un proceso para economía de energía limpia en su totalidad y alcanzar emisiones netas cero a más tardar en 2050. Con esta postura, el nuevo presidente toma un camino diametralmente opuesto al de su predecesor, Donald Trump, quien siempre buscó maximizar la producción de petróleo, gas y carbón nacional, incentivando la eliminación de ciertas regulaciones y flexibilizando algunos permisos ambientales.
Por su parte, las petroleras ven con mucha preocupación las iniciativas del nuevo Jefe de Estado, argumentando que se trata de una industria que genera muchos empleos en varias regiones del país y que lo único que logrará es que la principal potencia mundial se vuelva cada vez más dependiente de la energía extranjera.
“La administración está cambiando el brillante futuro energético de Estados Unidos y encaminándonos hacia una mayor dependencia de la energía extranjera producida con estándares ambientales más bajos", opinó Mike Sommers, presidente del American Petroleum Institute.
