Siete de cada 10 empresarios argentinos esperan que sus ventas crezcan en 2027

La encuesta de EY Argentina y el IAEF muestra expectativas de recuperación para 2027, aunque persiste la cautela en contratación y financiamiento. El 68% proyecta mayores ventas y casi el 50% prevé aumentar sus inversiones.

Por redacción

Hace 1 hora

Las empresas argentinas ingresan a 2027 con expectativas de crecimiento, aunque todavía bajo un escenario marcado por la cautela. Según la 23ª edición de la encuesta elaborada por EY Argentina y el Instituto Argentino de Finanzas (IAEF), el 68% de los empresarios espera incrementar sus ventas durante el próximo año, mientras que casi la mitad prevé elevar sus inversiones.

 

El relevamiento, presentado durante la 47ª Convención Anual del IAEF, reunió las respuestas de 145 ejecutivos y reflejó un mayor optimismo después de un 2026 caracterizado por la volatilidad y una recuperación desigual entre sectores.

 

Los resultados sobre el desempeño reciente muestran un panorama menos uniforme. Durante el último año, el 51% de las empresas registró un crecimiento de sus ventas, una proporción inferior al 62% informado en la encuesta anterior. En tanto, el 32% experimentó una caída, mientras que el 15,3% señaló que sus ventas permanecieron sin cambios.

 

La evolución de la rentabilidad también fue exigente. El 32% de las compañías consiguió mejorar sus resultados, mientras que un 30% mantuvo niveles estables y el 34% sufrió un deterioro.

 

Para 2027, sin embargo, las proyecciones son más alentadoras. Además del 68% que espera aumentar sus ventas, el 53% anticipa una mejora de la rentabilidad. A esto se suma que casi el 50% de las empresas planea incrementar sus inversiones.

 

La orientación de esos recursos también muestra las prioridades del sector privado. El 70% de las inversiones previstas se destinaría a bienes de capital y tecnología, mientras que el 19% tendría como objetivo fortalecer el capital de trabajo. Por actividad, energía concentra el 37% de las expectativas de inversión, seguida por agrobusiness, con 23%, e infraestructura, con 17%.

 

Alejandro Kelman, socio de EY Argentina, destacó la capacidad de las compañías para sostener sus proyectos en un contexto de estabilización económica heterogénea. Según su análisis, las empresas continúan invirtiendo y proyectando crecimiento pese a las diferencias que todavía existen entre sectores.

 

El mercado laboral mantiene una postura más prudente. El 27,12% de los empresarios espera aumentar sus necesidades de mano de obra directa en 2027, el nivel más bajo desde 2021. Apenas el 5,08% prevé una reducción, mientras que casi siete de cada 10 anticipan estabilidad.

 

En materia financiera, el 69% estima que sus necesidades de financiación permanecerán constantes respecto de 2025. La principal fuente será la autofinanciación, con 31%, seguida por bancos y entidades financieras locales, con 22%, y aportes de casa matriz, con 15%.

 

Para impulsar la inversión, los empresarios señalaron como prioridades un plan económico claro y sustentable (27%), una reforma tributaria que incentive la inversión (25%) y una política cambiaria estable (20%).

 

La simplificación tributaria y administrativa aparece como la principal demanda al Estado: 61% la considera clave para mejorar la competitividad. También fueron mencionados los acuerdos entre Gobierno, sindicatos y empresas, con 19%.

 

Entre los incentivos fiscales, el 29% priorizó reducir alícuotas a cambio de reinvertir utilidades y el 28% disminuir cargas sociales a cambio de nuevo empleo. Para las inversiones extranjeras, la protección de capitales y los tratados de libre comercio obtuvieron 32% cada uno.

 

Finalmente, los empresarios identificaron a la IA y la tecnología como herramientas centrales para elevar la productividad, con 30%, mientras que el 29% pidió reglas sostenibles para planificar a largo plazo. En el escenario global, las altas tasas de financiamiento preocupan al 26%, frente al 20% que señala el avance de populismos o nacionalismos extremos. En materia de negocios, la IA concentra 28% y los competidores no tradicionales, 26%.

 

Kelman concluyó que energía, agro e infraestructura necesitan previsibilidad, financiamiento y menores costos para competir, mientras que la inteligencia artificial se consolida como una vía para mejorar la productividad empresarial.

 

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