Mundo fintech: por qué la próxima década no es de los productos, sino de la distribución

Hoy la gente no busca productos financieros por el producto en sí; busca resolver un problema concreto, ya sea adquirir una vivienda, cambiar el auto, ordenar sus deudas o financiar el crecimiento de su negocio.

Por Julián Sanclemente

CEO y cofundador de Alpréstamo

Hace 1 hora

Durante mucho tiempo, el relato dominante dentro del ecosistema tecnológico latinoamericano estuvo centrado en la disrupción: la premisa de que las fintech llegaban para desplazar a la banca tradicional. Sin embargo, con el paso de los años, el mercado se encargó de demostrar una realidad completamente diferente. América Latina no padece hoy un problema de falta de productos financieros; las opciones existen. La ineficiencia real del sistema es un problema de distribución: hacer que el producto correcto llegue a la persona o pyme correcta en el momento adecuado.

 

El origen de esta ineficiencia radica en la fragmentación histórica del mercado. Años atrás, cuando un usuario o una pequeña empresa necesitaba acceder a un crédito, la dinámica exigía visitar banco por banco, completar formularios de forma iterativa y esperar respuestas durante días en un entorno con escasa transparencia y baja adopción tecnológica. Con el tiempo, la conducta del usuario cambió radicalmente. 

 

Hoy la gente no busca productos financieros por el producto en sí; busca resolver un problema concreto, ya sea adquirir una vivienda, cambiar el auto, ordenar sus deudas o financiar el crecimiento de su negocio. El crédito jamás fue el objetivo final, sino la herramienta para alcanzarlo.

 

Frente a esta evolución del consumidor, la relación entre entidades financieras y plataformas digitales dio un giro definitivo. La idea de que las fintech reemplazarían a los bancos quedó obsoleta. Las mejores soluciones surgen precisamente cuando ambas partes colaboran: las instituciones financieras aportan productos de calidad, mientras que las plataformas tecnológicas aportan datos, distribución, velocidad e innovación. 

 

En lugar de competir por el mismo espacio, la integración permite que las ofertas lleguen al cliente correcto con un nivel de eficiencia muy superior, optimizando los costos de adquisición y mejorando la rentabilidad general del sistema.

 

Inteligencia artificial, aliada estratégica

En este nuevo contexto, la inteligencia artificial deja de ser un proyecto prospectivo o una funcionalidad agregada para convertirse en la infraestructura operativa diaria de la industria. Así como la llegada de Internet transformó los procesos de compra hace dos décadas, la inteligencia artificial está cambiando la manera en que se toman las decisiones financieras.

 

El modelo en el cual el usuario invierte tiempo comparando de forma manual entre decenas de opciones está dando paso a un esquema donde los productos encuentran a las personas mediante recomendaciones personalizadas. La tecnología aplicada al scoring, la detección de fraude y la automatización de procesos no solo reduce la fricción, sino que hace que la experiencia financiera sea progresivamente más invisible.

 

A la hora de abordar la escala regional, la experiencia demuestra que América Latina comparte problemáticas similares, pero presenta profundas diferencias culturales, regulatorias y de hábitos de consumo. Expandir la presencia en la región no consiste en acumular banderas en un mapa ni en buscar capital intensivo para descubrir un modelo de negocio, sino en construir operaciones sólidas, eficientes y disciplinadas desde el primer día. La tecnología puede escalar globalmente, pero la confianza del usuario y de las instituciones se construye a nivel local.

 

La próxima década no pertenecerá a quienes simplemente multipliquen la cantidad de opciones en el mercado, sino a quienes logren construir la infraestructura tecnológica capaz de conectar oferta y demanda de manera inteligente, transparente y ágil. El desafío de la industria no es reemplazar a los actores existentes, sino desarrollar las herramientas necesarias para que todo el ecosistema financiero funcione mejor.

 

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