Milei expuso en Davos y destacó las 13.500 reformas impulsadas desde 2023
Ante empresarios y líderes globales, el Presidente destacó sus reformas, volvió a cargar contra el Estado y el socialismo y presentó a la Argentina como un experimento liberal en tiempo real.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
Javier Milei volvió a pisar fuerte en el Foro Económico Mundial de Davos y no dejó dudas sobre el rumbo que eligió para la Argentina. Frente a un auditorio lleno de empresarios, financistas y dirigentes internacionales, el Presidente defendió a capa y espada las medidas tomadas desde que llegó al poder y lanzó una cifra que buscó impactar: “Desde la llegada a la administración en 2023 realizamos 13.500 reformas estructurales”. Con ese combo, bautizó su programa económico sin vueltas: “Make Argentina Great Again”.
En su discurso, Milei planteó que ese paquete de cambios empujó al país hacia “una economía más eficiente dinámicamente” y volvió a disparar contra la intervención estatal. “La intervención y la regulación son dinámicamente ineficientes, por ser violentas y, por ende, injustas”, afirmó, y advirtió que "regular para frenar rendimientos crecientes es matar el crecimiento económico”. El mensaje fue directo, sin anestesia y pensado para un público que suele aplaudir ese libreto.
Desde el arranque, el Presidente se movió en modo provocación intelectual. “Estoy aquí, frente a ustedes, para decirles de modo categórico que Maquiavelo ha muerto”, lanzó, para cuestionar la idea de que la política eficiente debe dejar de lado valores éticos y morales. Para Milei, ese planteo “es falso y erróneo”, y apoyó su argumento citando a Jesús Huerta de Soto y defendiendo un sistema basado en la propiedad privada y la función empresarial.
Milei también volvió sobre una advertencia que ya había hecho en Davos el año pasado: que “Occidente estaba en peligro”. Según explicó, cuando las políticas públicas sacrifican la justicia en nombre de la eficiencia, el resultado no es solo un problema económico, sino también social. En ese marco, insistió en que sin valores éticos claros, los modelos terminan chocando contra la pared.
En la parte más doctrinaria del discurso, el Presidente sostuvo que el capitalismo no debe defenderse solo porque produce más, sino porque es moralmente superior. “No basta con que el sistema sea más productivo, ya que si su raíz fuera injusta, el capitalismo no merecería ser defendido”, afirmó, antes de concluir que el capitalismo de libre empresa “no solo es más productivo, sino que además es el único sistema que es justo”.
Milei también se metió de lleno en debates económicos clásicos, rechazó la idea de los fallos de mercado y volvió a insistir en que cualquier violación a la propiedad privada implica redistribución forzada y menor crecimiento. En ese contexto, destacó el rol del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado y volvió a remarcar las “trece mil quinientas reformas estructurales” como emblema de su gestión.
Sobre el final, miró al futuro y habló de inteligencia artificial, rendimientos crecientes y capital humano. Comparó la IA con la histórica fábrica de alfileres de Adam Smith y dejó otra definición filosa: “Lo más responsable que pueden hacer los Estados es dejar de fastidiar a quienes están creando un mundo mejor”.
