El control de precios genera escasez

Dos reflexiones de la polémica con los cortes de carne que se venden bajo el programa de precios populares. La verdadera grieta y el asesinato del libre mercado.

Por Nahuel Lozano

Trader de análisis técnico - Experto en el Mercado de Capitales del IAMC

 

El asesinato del libre mercado

El control de precios no solo es inmoral, sino que genera escasez y baja la calidad de los productos. Este problema está relacionado a que los precios bajados artificialmente por disposición del gobierno obligan a los frigoríficos a bajar la calidad de sus productos y poner en riesgo la cadena de producción de estos. Para profundizar esta idea, la líder del movimiento social “Asociación Madres de Plaza de Mayo”, Hebe de Bonafini, llamó a la sustitución de la carne en nuestra dieta alimenticia por la lenteja, la quínoa y los garbanzos, algo muy parecido a los memes que circulan en redes con la promesa del asado Kirchnerista que se transformó en polenta, producto de la crisis económica. A pesar del bochorno con la carne, el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, defendió el acuerdo de precios y prometió avanzar con el control de otros mercados como el de las frutas y verduras, que según él “es el próximo paso” del plan nacional “Precios Populares”. De concretarse esta medida, es muy probable que veamos una caída de la oferta de estos productos, acompañada por una baja de calidad en los mismos.

 

Es de vital importancia comprender que se trata de una reacción a una medida económica. Los precios no son insignificantes, por el contrario, son el registro más vital de la economía. La lucha entre la oferta y la demanda es la generadora de los registros de precios y funciona perfectamente al establecer relaciones comerciales libres entre los agentes de un mercado. El problema se genera cuando un político, desde una actitud soberbia, se cree omnisciente y fija un precio “justo” para un producto. ¿Cómo sabe el sector político que ese precio es el correcto para ese producto? Cualquiera diría que su equipo económico realizó estimaciones y estudios en los cuales detectaron un sobreprecio y lo corrigieron al fijar el valor del producto en el que consideran correcto, suponiendo que son eruditos en la materia y que no tienen ningún tipo de interés siniestro detrás de la toma de esta decisión. Pero, la realidad es que los precios que pactan los agentes en un mercado libre y sin intromisión del estado son siempre los correctos, ya que solo los vendedores saben lo que les costó producir el bien y sólo los compradores conocen lo que están dispuestos a pagar por dicho producto. La libertad en el desempeño de cada relación comercial es la única capaz de garantizar la justicia.

 

La verdadera grieta

No existe concepto más utilizado al hablar de la coyuntura política actual que el de “La Grieta”. Esta idea pone en evidencia la profunda polarización que existe entre sectores de distinto pensamiento político-económico en nuestro país. A pesar de encontrar este concepto acertado y atinado, creo que desde el inconsciente colectivo de la sociedad se aborda desde un punto de vista erróneo. La frase describe perfectamente la actualidad que vive nuestro país pero los protagonistas no son oficialistas y opositores, proteccionistas o liberales, sino políticos y votantes.

 

Este problema con la carne nos ayuda a entenderlo, a ver que la verdadera grita se hace presente entre el sector político y la ciudadanía. Existe un país para los políticos y otro para los ciudadanos de a pie. Un ejemplo de esto se da con la carne llena de grasa que venden a precios populares para los sectores más necesitados, versus el asado que hizo Manzur, el gobernador de Tucumán, para recibir al presidente en plena crisis por la pandemia de coronavirus. Otro ejemplo son los servicios de medicina privada en los que se atienden los políticos, mientras que los sectores de bajos recursos sólo pueden recibir atención médica en hospitales públicos que carecen de los instrumentales más básicos e indispensables. Esta grieta también se extiende a la situación impositiva, donde un empleado que cobró en el 2020 más de $55.000 neto por mes pagó impuesto a las ganancias cuando los políticos se encuentran totalmente exentos. Estos y muchos más ejemplos nos hacen vivir una realidad aterradora. ¿La democracia está en crisis? A la luz de los hechos mencionados, no es descabellado pensar que los representantes del pueblo toman medidas a su favor personal en vez de priorizar la responsabilidad pública que tienen sus cargos.

 

Este miércoles comenzó a regir el programa que dispuso el gobierno para ofrecer ocho cortes de carne a “precios populares”. El acuerdo que se firmó con los principales frigoríficos del mercado obliga a una rebaja de 30% en el precio la carne. Estos productos serán vendidos en los supermercados de todo el país durante los primeros tres miércoles de cada mes y los fines de semana. Entre los precios alcanzados por el acuerdo destacan la tira de asado que se vende a $399 el kilo, el kilo de vacío a $499, y la tapa de asado a $429 el kilo, entre otras.

 

La polémica comenzó cuando el cantante de cumbia “El Dipy” publicara fotos de estos cortes con más grasa que carne a los que acompañó con el siguiente párrafo: “Acá tenés los cortes de carne con precios cuidados que te da el gobierno. Un pedazo de grasa, ni a un perro se le da esto”. Fiel a su estilo, el cantante avanzó enfáticamente contra los seguidores del oficialismo, a los que tildó de “Militantes de la pobreza”. La publicación en su cuenta de Twitter se hizo viral y sus seguidores publicaron más fotos de diversos cortes en donde prima la grasa por sobre la carne.

 

Este papelón nos plantea un escenario de desorganización y mala intención por parte de algunos sectores. Es ilegal que estos frigoríficos y supermercados estén comercializando estos productos a los consumidores, que ya están presentando denuncias ante la Dirección Nacional de Defensa al Consumidor. Si bien esto no se puede descartar y estos comerciantes deberán ser sancionados, podemos plantear dos reflexiones de fondo a raíz de esta cuestión.

 

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