El Gobierno descartó extender otra vez el RIGI: “Sería muy perjudicial porque es un régimen de excepción”
Daniel González defendió el régimen para las grandes inversiones y destacó que ya hay 45 proyectos presentados y 25 aprobados. El funcionario sostuvo que la herramienta debe ser transitoria y apuntó a utilizar los recursos naturales para transformar la estructura productiva del país.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
El Gobierno no tiene previsto volver a extender el plazo de vigencia del Régimen de Incentivo para las Grandes Inversiones (RIGI). La administración de Javier Milei considera que se trata de una herramienta excepcional, creada para acompañar proyectos de gran escala durante una etapa particular de la economía argentina, y que convertirla en un régimen permanente terminaría siendo contraproducente.
Así lo explicó Daniel González, secretario de Coordinación de Energía y Minería, durante el “Encuentro de Impuestos” organizado por el Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA). El funcionario defendió el impacto que tuvo el RIGI desde su puesta en marcha, pero al mismo tiempo remarcó que su existencia responde a una situación extraordinaria.
"En un país normal no necesitás el RIGI. Tuvimos que ponerlo en una ley para hacer de puente en esta reconstrucción de confianza que el Gobierno está encarando", señaló González.
El régimen fue creado mediante la Ley de Bases 27.742, sancionada en junio de 2024, y comenzó a funcionar el 8 de julio de ese mismo año. En febrero de 2026, el Gobierno decidió extender su vigencia hasta el 8 de julio de 2027 mediante el decreto 105/2026.
González destacó que la cantidad de iniciativas que ingresaron al régimen superó ampliamente las expectativas iniciales del Gobierno.
"Se pensaba que iba a haber entre 5 y 10 proyectos. Ya hay 45 presentados, 25 aprobados y otros 10 que van a sumarse. Vamos a estar arriba de los 60 proyectos. Es una historia de éxito que Argentina necesitaba", aseveró el funcionario.
El número de proyectos, según la explicación del secretario, muestra que el régimen consiguió atraer inversiones en sectores en los que la Argentina cuenta con recursos y potencial productivo, pero que durante años estuvieron condicionados por la falta de previsibilidad, las restricciones y la incertidumbre económica.
La intención oficial es que el RIGI funcione como una herramienta para atravesar esa etapa y generar condiciones que permitan recuperar la confianza de los grandes inversores.
Por qué el Gobierno no quiere otra prórroga
El punto central de la exposición de González estuvo relacionado con el futuro del régimen. Aunque el RIGI ya fue prorrogado una vez y continuará vigente hasta julio de 2027, el Gobierno descarta por ahora volver a extenderlo.
El funcionario explicó que el esquema fue concebido desde el comienzo como una herramienta extraordinaria destinada a proyectos que, por su tamaño y características, no podrían avanzar fácilmente bajo las condiciones habituales de la economía argentina.
González insistió en que la excepcionalidad del régimen es justamente parte de su razón de ser. Si las condiciones normales del país mejoran, la lógica oficial es que ya no debería ser necesario mantener indefinidamente un mecanismo diseñado para compensar las dificultades de una etapa de transición.
"Para volver a extenderlo tendría que salir una nueva ley, y eso sería muy perjudicial porque es un régimen de excepción".
La definición deja planteada una de las principales apuestas del Gobierno: que los beneficios especiales destinados a las grandes inversiones funcionen como un puente hacia una economía con reglas más previsibles, en lugar de convertirse en una estructura permanente.
El objetivo del “Súper RIGI”
Durante su presentación, González también se refirió al denominado “Súper RIGI”, una iniciativa con la que el Gobierno busca ampliar el impacto de las inversiones vinculadas con los recursos naturales.
El planteo oficial va más allá de atraer capitales para explotar determinados recursos. La apuesta consiste en que esas inversiones sirvan como punto de partida para desarrollar nuevas cadenas productivas y actividades industriales que actualmente tienen una presencia limitada o directamente no existen en el país.
"cambiar la matriz productiva de Argentina a través de esos recursos naturales" y de esa forma "generar una industria nueva con proyectos que hoy no existen".
La estrategia apunta especialmente a sectores como energía y minería, donde el Gobierno identifica una fuerte capacidad de crecimiento a partir de las reservas de recursos naturales que tiene la Argentina.
En ese sentido, el RIGI aparece como una pieza central dentro de la política económica de la administración libertaria para atraer inversiones de gran escala, generar exportaciones y ampliar la capacidad productiva.
Pero el mensaje de González también tuvo una segunda parte: el régimen no debería transformarse en una muleta permanente para la economía argentina.
La fecha límite continúa siendo julio de 2027 y, al menos por ahora, el Gobierno no contempla una nueva extensión. La apuesta oficial es que para entonces la Argentina pueda ofrecer condiciones suficientemente normales y previsibles como para que las grandes inversiones no necesiten un régimen de excepción para llegar al país.
