Gobierno|26 de febrero de 2021

EL FMI y la gran divergencia

El organismo internacional estimó que, para el final de 2022, el ingreso per cápita acumulado para las economías avanzadas y en desarrollo será muy inferior a las proyecciones esperadas. 

Por Leandro Rampoldi

En medio del encuentro virtual de esta semana entre los ministros de finanzas y gobernadores de bancos centrales del G-20, y con la mayoría de las economías del mundo intentando revertir y reponerse de la fuerte crisis que genero la pandemia global, el Fondo Monetario Internacional aseguró que, para el final de 2022, el ingreso per cápita acumulado para las economías avanzadas y en desarrollo será muy inferior a las proyecciones esperadas. 

 

Si bien proyectó un crecimiento del PIB mundial de 5,5% para este año y de 4,2% para 2022, el organismo se mostró cauteloso recientemente y señaló que la recuperación será larga e incierta. En ese sentido, la entidad dirigida por Kristalina Gueorguieva explicó que la reserva en los número se debe a que el mundo se enfrenta a "una lenta distribución de las vacunas mientras se propagan nuevas mutaciones del virus, y las perspectivas de recuperación presentan peligrosas divergencias entre países y regiones". 

 

"Existe un riesgo considerable de que, mientras las economías avanzadas y algunas de mercados emergentes se recuperan a mayor velocidad, la mayoría de los países en desarrollo languidezcan durante años. Esto agravaría no solo la tragedia humana de la pandemia, sino también el sufrimiento económico de los más vulnerables", escribió Gueorguieva en relación a la problemática que deberán resolver los gobiernos en el contexto de pospandemia. 

 

"Existe un riesgo considerable de que, mientras las economías avanzadas y algunas de mercados emergentes se recuperan a mayor velocidad, la mayoría de los países en desarrollo languidezcan durante años. Esto agravaría no solo la tragedia humana de la pandemia, sino también el sufrimiento económico de los más vulnerables"

De acuerdo con los datos del FMI, se espera que, para el final de 2022, el ingreso per cápita acumulado será un 13% inferior a las proyecciones previas a la crisis en las economías avanzadas, frente a 18% en los países de bajo ingreso y 22% en las economías emergentes y en desarrollo, excluida China. Según el organismo, los datos previstos aumentará en varios millones el número de personas en situación de pobreza extrema en el mundo en desarrollo.

 

En ese contexto, el FMI aseguró que, si bien antes de la crisis pronosticó una reducción de las brechas de ingreso entre las economías avanzadas y 110 países de economías emergentes y en desarrollo para el período 2020–22, en el nuevo marco estimó que tan solo 52 economías podrán convergir durante ese período, mientras que otras 58 se quedarán rezagadas. 

 

"Esto se debe al acceso desigual a las vacunas. Incluso en el mejor escenario, se espera que la mayoría de las economías en desarrollo no alcancen una cobertura vacunal generalizada hasta finales de 2022 como pronto", explicó la directora de la entidad sobre los cambios en los pronósticos de la organización. 

 

Por otro lado, el organismo proyectó que, si no se toman medidas efectivas contra los problemas que dejó la pandemia mundial, se perderán más de 25 millones de puestos de trabajo este año y cerca de 20 millones en 2022, esto con relación a las proyecciones previas a la crisis.

 

El FMI señaló que los países que mostraron un mayor esfuerzo en los estímulos económicos y fiscales tuvieron una menor pérdida de empleos. "El año pasado, las economías avanzadas desplegaron en promedio un 24% de su PIB en medidas fiscales, frente a tan solo 6% en los mercados emergentes y menos de 2% en los países de bajo ingreso", destacaron desde la entidad. 

 

De acuerdo a lo mencionado por el organismo, para combatir ese escenario, es imprescindible "una cooperación internacional mucho más fuerte que permita acelerar la distribución de vacunas en los países más pobres".  Según lo informado por la entidad, una rápida respuesta en la logística y un mayor financie miento podría traducirse en un incremento acumulado del ingreso mundial de 9 billones de dólares en el período 2020–25, lo que significaría beneficios a todos los países, incluidos unos 4 billones de dólares para las economías avanzadas.

 

Asimismo, el organismo instó a los gobiernos a continuar con las medidas de apoyo fiscal. "La clave es ayudar a mantener los medios de vida y, al mismo tiempo, tratar de evitar la quiebra de empresas que en otras circunstancias serían viables. Para eso no solo hacen falta medidas fiscales, sino que también hay que mantener unas condiciones financieras favorables mediante políticas monetarias y financieras acomodaticias que apuntalen el flujo de crédito a hogares y empresas", desarrolló Gueorguieva. 

 

Los números de Latinoamérica

En la presentación de perspectivas para América Latina del FMI, el director para el hemisferio occidental del organismo, Alejandro Werner, destacó que tras la contracción del 7.4% del PIB en 2020 será necesario mantener los estímulos económicos y fiscales en la región latinoamericana en 2021, para seguir por la senda de la recuperación. 

 

El argentino que se necesita seguir estimulando a la población en 2021 y señaló que las caídas en las tasas de interés generalizadas podrían seguir apoyando a las familias y que éstas capten más deuda. 

 

Según lo mencionado en la presentación, los niveles prepandémicos del PIB en la región no se alcanzarán hasta al menos 2022 y los niveles de PIB per cápita hasta 2025. "América Latina va a seguir mostrando en 2021 y 2022 brechas de producto todavía muy negativas", explicó Werner.

 

Para 2021 y 2022, el FMI proyecta un incremento económico de 4.1% en el primer año y de 3% en el segundo, con crecimientos en Argentina (4.5%), Brasil (3.6%) y México (3.6%), entre otros. En aquellos países donde la caída fue más pronunciada durante 2020, se producirá una recuperación más vigorosa en 2021, como es el caso de Perú (9%).