Sam Altman afirmó que las empresas están usando a la IA como excusa para despedir gente
El fundador de OpenAI puso en duda que la inteligencia artificial sea la responsable directa de los recortes masivos en el sector tecnológico y habló de un “relato” que tapa ajustes previos.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
Durante meses, las grandes tecnológicas justificaron miles de despidos con un mismo libreto: el avance arrollador de la inteligencia artificial. Sin embargo, Sam Altman, CEO de OpenAI, salió a enfriar esa explicación y advirtió que, en muchos casos, la IA funciona más como coartada discursiva que como causa real.
Según un informe publicado por Xataka que reúne declaraciones y estudios sobre empleo, buena parte de los recortes respondió a reordenamientos internos tras la sobrecontratación de la pandemia y a la necesidad de achicar costos. Es decir, decisiones tomadas por razones clásicas de gestión, bastante antes de que la IA se metiera de lleno en el día a día de las empresas.
Altman fue directo y llamó a esa práctica “AI washing”: usar a la inteligencia artificial como argumento para respaldar decisiones que ya estaban en carpeta. “No sé el porcentaje exacto, pero hay casos donde se culpa a la IA de despidos que igual iban a ocurrir”, dijo en una entrevista con CNBC, durante el India IA Impact Summit.
El ejecutivo planteó un escenario con dos planos. Por un lado, admitió que la automatización empieza a correr algunas tareas administrativas. Por el otro, remarcó que ese fenómeno todavía no alcanza para explicar la magnitud de los recortes recientes. “Como en cada revolución tecnológica, van a aparecer nuevos trabajos”, sostuvo.
Datos citados por el Financial Times empezaron a mostrar señales tempranas, como una baja relativa del 13% en el empleo junior en puestos más expuestos a herramientas automatizadas. Aun así, el cuadro general no termina de cerrar con el discurso alarmista.
Varios estudios marcan una distancia clara entre las proyecciones y lo que efectivamente muestran los indicadores laborales. Un relevamiento del National Bureau of Economic Research, basado en casi 6.000 directivos de Estados Unidos, Reino Unido, Alemania y Australia, señaló que cerca del 90% aseguró que la IA no tuvo impacto en el empleo durante los tres años posteriores a la aparición de ChatGPT.
Otro análisis de The Budget Lab at Yale revisó estadísticas del Bureau of Labor Statistics hasta noviembre de 2025 y no encontró cambios relevantes en el desempleo de los puestos más expuestos a la automatización. “Mires los datos desde donde los mires, hoy no se ven efectos macroeconómicos importantes”, explicó Martha Gimbel en diálogo con Fortune.
Altman, por su parte, insistió en que el verdadero impacto de la IA sobre el empleo se va a sentir más adelante, cuando la adopción sea masiva y estructural. Para el corto plazo, su mensaje fue claro: la tecnología todavía no explica por sí sola la ola de despidos.
De cara a lo que viene, el debate queda abierto. La inteligencia artificial promete cambiar la forma de trabajar, pero por ahora parece más un comodín discursivo que el motor principal de los recortes. Al menos, hasta que los números digan lo contrario.
