El FMI ve a la Argentina mejor parada ante la crisis global, pero advierte por el frente financiero

El organismo destacó el cambio energético del país y el avance del programa, aunque puso el foco en los riesgos que trae el nuevo escenario internacional.

Por Eric Nesich

Periodista especializado en Economía y Finanzas

Hace 2 horas

En medio del sacudón global por la guerra en Medio Oriente, el Fondo Monetario Internacional salió a ponerle paños fríos al caso argentino. Según planteó el organismo, el país viene atravesando “relativamente bien” el impacto inicial del conflicto, en gran parte gracias a un cambio clave: hoy es exportador neto de energía.

 

La encargada de comunicar esa mirada fue Julie Kozack, quien desde Washington explicó que, si bien la situación global se volvió más inestable por la suba del petróleo y la incertidumbre económica, el efecto final todavía es difícil de medir y dependerá de cuánto se extienda la guerra y del daño que haya sobre la infraestructura energética.

 

En ese contexto, el organismo sigue de cerca cómo pega este escenario en las economías más frágiles. Pero en el caso local, remarcan una diferencia importante respecto de crisis anteriores.

 

Un cambio clave: de importador a exportador

 

Kozack recordó que en 2022, cuando el mundo sintió el impacto de la guerra entre Rusia y Ucrania, Argentina estaba del lado de los países que necesitaban importar energía. Hoy la foto es otra: el país pasó a exportar petróleo y gas, con ingresos cercanos a los 8.000 millones de dólares el año pasado.

 

Ese giro, según el FMI, funciona como un “amortiguador” frente al shock externo. En otras palabras, ayuda a compensar parte de los efectos negativos que genera la suba de los precios internacionales.

 

Además, desde el organismo ven que esta tendencia podría consolidarse en los próximos años, lo que le daría a la economía argentina una base más sólida en materia energética.

 

Mientras tanto, avanzan las conversaciones por la segunda revisión del programa que Argentina tiene con el Fondo. Por estos días, los equipos técnicos trabajan en el llamado staff level agreement, el documento que detalla si se cumplieron o no las metas acordadas.

Según Kozack, el diálogo entre el FMI y el equipo económico es “fluido” y sigue su curso, a pesar de que el contexto global se volvió más complejo en las últimas semanas.

 

La idea es que ese informe esté listo pronto para ser elevado al directorio del organismo, que será el encargado de darle la aprobación final.

 

Más allá del diagnóstico relativamente positivo, el Fondo también marcó algunos riesgos. Uno de los principales tiene que ver con el endurecimiento de las condiciones financieras a nivel global.

 

En criollo: conseguir financiamiento podría volverse más caro y complicado, algo que no solo afecta a la Argentina sino también a otras economías emergentes.

 

A esto se suma otro factor delicado: si el precio del petróleo se mantiene alto durante mucho tiempo, podría terminar impactando en los costos internos y meter presión sobre la inflación, un frente que tanto el Gobierno como el FMI buscan mantener bajo control.

 

Otro de los puntos clave de la revisión es la acumulación de reservas. En ese sentido, el FMI reconoció que el Banco Central de la República Argentina viene reforzando su posición: en lo que va del año compró unos 3.500 millones de dólares.

 

También destacaron que el Tesoro volvió a emitir deuda en dólares en el mercado local, con buena respuesta por parte de los inversores.

 

De todos modos, el tema reservas sigue siendo sensible. La meta fijada para fines de 2025 no se cumplió, en parte por decisiones destinadas a contener el tipo de cambio en un año electoral. Eso podría derivar en un nuevo “perdón” del organismo, como ya pasó en revisiones anteriores.

 

En paralelo, el Fondo valoró los avances en reformas estructurales, entre ellas la reciente ley laboral aprobada por el Congreso, que forma parte del paquete de medidas para apuntalar la estabilización económica.

 

 

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