El FMI ve a la Argentina creciendo firme y por encima de la región en 2026
El organismo ratificó que el país avanzará a un ritmo del 4% en 2026 y 2027, superando a Brasil, México y al promedio mundial, en un escenario global lleno de tensiones.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
El Fondo Monetario Internacional volvió a ponerle una ficha a la Argentina. En su última actualización del Panorama Económico Mundial, el famoso WEO, mantuvo sin cambios sus proyecciones y calculó que la economía local crecerá 4% tanto en 2026 como en 2027. Un número que no pasa desapercibido: está por encima de Brasil, México y también del promedio global.
El informe se presentó en Bruselas durante la madrugada y, de cumplirse ese escenario, la Argentina quedaría ubicada entre las once economías de mayor crecimiento dentro del grupo de 30 países que sigue de cerca el organismo. Una foto que la muestra bien parada en la comparación regional.
El documento aclara que este crecimiento se daría en un contexto internacional nada sencillo, atravesado por disputas comerciales, tensiones geopolíticas y un equilibrio frágil entre el empuje de la inversión tecnológica y las políticas más cerradas de algunos países. Aun así, la Argentina lograría destacarse frente a las principales economías de América Latina.
De todos modos, el Fondo no deja de marcar alertas. Advierte que la evolución de los precios de la energía y las condiciones financieras globales seguirán siendo claves para sostener este rumbo. No es un camino libre de obstáculos, pero el punto de partida luce más sólido que en años anteriores.
A nivel mundial, el FMI proyecta un crecimiento del 3,3% en 2026 y del 3,2% en 2027, números muy similares a los previstos para 2025. En América Latina y el Caribe, en tanto, la expansión sería más moderada: 2,2% en 2026 y un repunte al 2,7% en 2027, a medida que las economías se vayan acomodando a su potencial desde distintas situaciones.
Hacia adelante, el desafío para la Argentina será transformar estas proyecciones en realidad concreta. El crecimiento está en los papeles, pero dependerá de sostener la estabilidad, consolidar reglas claras y aprovechar el viento a favor para que la recuperación no quede solo en una promesa.
Si ese combo se mantiene, el país podría empezar a jugar un partido distinto en la región, dejando atrás años de vaivenes y mostrando que, al menos esta vez, el crecimiento no es solo una ilusión estadística.
