Oro, Dólar o Bonos soberanos: ¿Qué eligen los inversores ante el conflicto en Medio Oriente?

La escalada en Medio Oriente reavivó la clásica carrera hacia los “refugios seguros”. Pero esta vez el panorama es más confuso: el dólar repunta, el oro se mueve con fuerte volatilidad y varios activos que históricamente servían de resguardo no están respondiendo como se esperaba.

Por Eric Nesich

Periodista especializado en Economía y Finanzas

Hace 2 horas

La nueva escalada de tensión en Medio Oriente volvió a poner en alerta a los mercados financieros globales. En este escenario de incertidumbre, los inversores suelen buscar activos considerados más seguros para proteger su capital. Sin embargo, el comportamiento reciente de varios de esos instrumentos tradicionales dejó más preguntas que certezas.

 

El abanico de alternativas no es sencillo de evaluar. El oro, históricamente visto como el refugio por excelencia, mostró movimientos bruscos en los últimos días. El dólar, que venía perdiendo protagonismo durante el último año, volvió a fortalecerse. Y otros activos defensivos, como ciertos bonos o monedas fuertes, están teniendo reacciones más tibias de lo habitual.

 

El dólar vuelve a tomar protagonismo

 

Entre los activos que mejor respondieron en medio del nerviosismo global aparece el dólar. El índice que mide la fortaleza de la moneda estadounidense frente a otras seis divisas importantes avanzó cerca de 1,5% en la semana, lo que refleja un renovado interés de los inversores por posicionarse en billetes verdes.

 

Incluso el dólar logró apreciarse frente a monedas que suelen ser refugio en momentos de tensión, como el franco suizo o el yen japonés. El dato resulta llamativo, sobre todo porque hace algunos meses la divisa estadounidense había perdido terreno cuando los mercados accionarios sufrían caídas.

 

Los flujos de capital indican que la mayor demanda se concentra en posiciones de corto plazo en dólares, más que en otros activos financieros denominados en esa moneda. Además, el hecho de que Estados Unidos sea hoy un exportador neto de energía también juega a favor del dólar en un contexto donde el petróleo vuelve a subir con fuerza.

 

Bonos soberanos, con menor atractivo

 

A diferencia de otros episodios de tensión geopolítica, esta vez los bonos de los gobiernos no están recibiendo un gran flujo de capitales defensivos. En lugar de actuar como refugio, muchos inversores están mirando estos instrumentos más bien desde la óptica de la inflación y del aumento del endeudamiento público.

 

En Europa, por ejemplo, el rendimiento de los bonos alemanes a diez años —una referencia clave del mercado— subió en los últimos días. Eso indica que los precios cayeron, un movimiento contrario al que suele darse cuando los inversores buscan seguridad.

 

Parte de esa dinámica se explica por preocupaciones fiscales en distintos países y por la perspectiva de mayores emisiones de deuda pública en el futuro cercano.

 

El oro mantiene su rol histórico

 

A pesar de las oscilaciones recientes, el oro sigue siendo uno de los activos con mayor credibilidad como refugio financiero. En lo que va de la década, su precio acumuló un salto cercano al 240%, impulsado por la combinación de inflación elevada, tensiones geopolíticas y niveles récord de deuda global.

 

En los últimos días el metal precioso mostró volatilidad e incluso registró una caída puntual. Los analistas explican ese movimiento por ventas técnicas de inversores que necesitaban liquidez para cubrir pérdidas en otros mercados.

 

Sin embargo, la visión predominante en el mercado es que el papel del oro como resguardo sigue intacto. Incluso algunos especialistas sostienen que el metal todavía tiene espacio para subir, ya que su presencia dentro de las carteras globales de inversión sigue siendo relativamente baja.

 

Acciones defensivas tampoco se destacan

 

En el mercado bursátil, los sectores considerados defensivos —como servicios públicos o consumo básico— tampoco están ofreciendo una protección clara frente a la volatilidad.

 

En Estados Unidos, por ejemplo, estos rubros registraron caídas similares o incluso mayores a las del mercado general en la última semana. Algo parecido ocurrió en Europa, donde los sectores más conservadores del mercado accionario también retrocedieron.

 

Parte de la explicación es que muchas de estas empresas venían acumulando subas importantes en los meses previos, lo que dejó valuaciones más exigentes y menos margen para nuevas subas en un contexto de tasas de interés todavía elevadas.

 

En definitiva, el nuevo episodio de tensión internacional vuelve a mostrar que los refugios financieros no siempre se comportan de manera previsible. Aunque el oro y el dólar siguen ocupando un lugar central en la estrategia de muchos inversores, la reacción de los mercados sugiere que cada crisis tiene dinámicas propias.

 

Para los analistas, la clave en este contexto pasa por diversificar las carteras y evitar apostar todo a un solo activo defensivo. En un escenario global cada vez más incierto, la protección del capital depende tanto de elegir buenos refugios como de combinar distintas estrategias para atravesar los momentos de mayor turbulencia.

 

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