El agro aportaría US$ 4.613 millones en retenciones en 2026 pese a la baja de las alícuotas

La soja explica la mayor parte del aporte, seguida por el maíz y el trigo. La Bolsa de Comercio de Rosario proyecta una recaudación casi idéntica a la de 2025, aunque muy lejos de los máximos alcanzados durante el boom de los commodities.

Por Eric Nesich

Periodista especializado en Economía y Finanzas

Hace 0 horas

Las seis principales cadenas agrícolas argentinas —soja, maíz, trigo, girasol, cebada y sorgo— generarían este año unos US$ 4.613 millones en derechos de exportación (DEX), de acuerdo con una estimación de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

 

La cifra prácticamente calca la recaudación de 2025: representa apenas un 1% menos que los US$ 4.665 millones obtenidos el año pasado. El dato muestra que, pese a la reducción de las alícuotas de las retenciones y a los cambios registrados en el esquema de declaraciones de exportación, el complejo agrícola lograría mantener casi estable su aporte al fisco.

 

El nivel, de todos modos, está bastante lejos de los valores récord de 2021 y 2022. En aquellos años, el salto de los precios internacionales de los granos, impulsado en buena medida por el impacto de la guerra entre Rusia y Ucrania, llevó el aporte de las seis cadenas a US$ 8.373 millones y US$ 9.101 millones, respectivamente.

 

En cambio, la comparación con 2023 resulta mucho más favorable. La recaudación prevista para 2026 sería 50% mayor que los US$ 1.153 millones registrados aquel año, cuando una de las peores sequías de las últimas décadas golpeó con fuerza la producción y redujo tanto las exportaciones como la recaudación.

 

La soja, lejos del resto

 

El complejo sojero sigue siendo, por amplio margen, el principal sostén de la recaudación agrícola. Entre poroto, harina, aceite y biodiésel, aportaría alrededor de US$ 3.275 millones en retenciones durante 2026.

 

La explicación está, principalmente, en que los productos derivados de la soja mantienen las alícuotas más elevadas dentro del esquema de derechos de exportación.

 

Muy por detrás aparece el complejo maicero, con una contribución estimada en US$ 754 millones, mientras que el trigo aportaría otros US$ 324 millones.

 

El resto de las cadenas tiene una incidencia bastante menor: el girasol sumaría US$ 158 millones, la cebada US$ 79 millones y el sorgo apenas US$ 22 millones.

 

En conjunto, estos seis complejos representan una parte muy importante de los ingresos que el Estado obtiene mediante las retenciones al sector agrícola.

 

La estabilidad que aparece en el resultado anual no se refleja en la evolución de los primeros meses de 2026. Entre enero y junio, las seis cadenas generaron US$ 1.881 millones en derechos de exportación, un desplome del 51% frente a los US$ 3.804 millones del mismo período de 2025.

 

Según la BCR, se trata del segundo menor registro de los últimos seis años, solamente por encima del alcanzado en 2023.

 

Pero la entidad recomienda no sacar conclusiones apresuradas a partir de esa comparación. El motivo es que durante 2025 se produjeron una serie de medidas extraordinarias que modificaron el momento en que las empresas declararon sus operaciones y, por lo tanto, cuándo pagaron las retenciones.

 

Uno de los principales factores fue la baja transitoria de las alícuotas entre febrero y junio de 2025. La medida generó un fuerte adelanto en el registro de las Declaraciones Juradas de Venta al Exterior (DJVE). El volumen de operaciones anotadas fue tan importante que terminó compensando el efecto de las menores tasas y de los precios internacionales, y permitió que la recaudación del primer semestre de 2025 se disparara.

Eso dejó una base de comparación particularmente alta para 2026.

 

A esto se sumó otra medida excepcional: en septiembre de 2025 se eliminaron temporalmente los derechos de exportación hasta alcanzar un determinado cupo. La decisión tuvo dos efectos contrapuestos.

 

Por un lado, hizo caer la recaudación durante el segundo semestre de 2025, que terminó en apenas US$ 861 millones. Por el otro, llevó a que algunas operaciones se adelantaran y fueran registradas durante ese período, en lugar de hacerlo en los primeros meses de 2026.

 

El segundo semestre sería clave

 

Con ese escenario como telón de fondo, la BCR espera una marcada recuperación de la recaudación durante la segunda mitad de 2026.

 

La estimación apunta a US$ 2.731 millones entre julio y diciembre, más del triple de lo recaudado durante el segundo semestre de 2025.

 

El cálculo parte de un supuesto central: una vez superados los efectos extraordinarios del año pasado, el registro de DJVE volvería a moverse en niveles similares al promedio de los últimos cinco años en relación con la producción.

 

Si ese comportamiento se cumple, el fuerte repunte previsto para la segunda mitad del año permitiría compensar el flojo comienzo de 2026 y llevar la recaudación anual hasta los US$ 4.613 millones.

 

La proyección de la BCR incorpora además un cambio de fondo en el esquema tributario. Desde el 7 de diciembre de 2025 rige una reducción permanente de las alícuotas de los derechos de exportación, por lo que durante 2026 el Estado cobra menos retenciones por cada tonelada exportada que en buena parte del año anterior.

 

Sin embargo, hay otro elemento que juega a favor de la recaudación: la mayor producción agrícola y el crecimiento de los volúmenes exportados.

 

En otras palabras, aunque el Estado se queda con una porción menor por cada tonelada que sale del país, hay más toneladas para gravar. Ese aumento del volumen permite compensar buena parte de la reducción de las alícuotas y mantener prácticamente estable el aporte total.

 

 

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