Michael Saylor contradijo a Elon Musk: por qué la IA no eliminará el dinero

Mientras Musk sostiene que una economía dominada por máquinas podría alcanzar un nivel de abundancia tal que el dinero pierda relevancia, Saylor considera que la escasez y la competencia por bienes exclusivos mantendrán vigente su valor.

Por Gonzalo Andrés Castillo

Redactor especialista en finanzas y mercado de capitales

Hace 2 horas

El avance de la inteligencia artificial y la robótica podría transformar por completo la economía mundial, pero Elon Musk y Michael Saylor tienen visiones muy diferentes sobre el futuro del dinero.

 

Mientras Musk sostiene que una economía dominada por máquinas podría alcanzar un nivel de abundancia tal que el dinero pierda relevancia, Saylor considera que la escasez y la competencia por bienes exclusivos mantendrán vigente su valor.

 

Musk planteó que la IA y los robots podrían aumentar la producción de bienes y servicios hasta niveles inéditos. En ese escenario, el trabajo humano dejaría de ser una necesidad y podría convertirse en una actividad opcional. Su visión apunta hacia lo que denominó un “ingreso alto universal”, una economía en la que la productividad tecnológica permitiría satisfacer las necesidades materiales de prácticamente toda la población.

 

El empresario también sostuvo que, dentro de aproximadamente una década, el dinero podría volverse esencialmente irrelevante, porque la producción crecería mucho más rápido que la cantidad de dinero disponible. La lógica detrás de su pronóstico es que, si los bienes y servicios dejan de ser escasos, también pierde sentido una de las principales funciones del dinero: asignar recursos limitados.

 

Saylor, sin embargo, cuestionó que la tecnología pueda eliminar todas las formas de escasez. En una entrevista con Steven Bartlett, el presidente ejecutivo de Strategy planteó una objeción basada en el comportamiento humano.

 

“No todos tendrán una casa en los Hamptons. No todos tendrán su propio avión privado. No todos tendrán su propio yate privado”, afirmó Saylor al explicar que incluso en una economía de abundancia las personas continuarían buscando bienes exclusivos.

 

Su argumento es que, cuando los productos básicos se vuelvan más accesibles, el consumo podría desplazarse hacia bienes cuyo valor dependa precisamente de su escasez. Una vivienda en una ubicación privilegiada, un avión privado, un yate o determinadas obras de arte seguirían siendo recursos limitados.

 

Saylor resumió esta idea con una frase contundente: “Somos animales orientados al estatus”. Según su interpretación, las personas no solamente consumen para cubrir necesidades, sino también para diferenciarse y obtener reconocimiento social. Por eso, incluso si la IA hiciera que los bienes esenciales fueran gratuitos o extremadamente baratos, siempre existiría una demanda por aquello que pocos pueden tener.

 

Musk y Saylor, en definitiva, parten de la misma revolución tecnológica pero llegan a conclusiones opuestas. Musk pone el foco en la abundancia que puede generar la automatización; Saylor, en la escasez que persistirá alrededor del estatus y la propiedad.

 

El debate también tiene una lectura financiera. Saylor convirtió a Bitcoin en el principal activo de Strategy y sostiene una tesis basada precisamente en la importancia de la escasez. Desde su perspectiva, una economía donde la producción pueda multiplicarse gracias a la IA podría hacer todavía más valiosos aquellos activos cuya oferta no puede expandirse fácilmente.

 

La discusión, por lo tanto, no gira solamente alrededor de si la IA reemplazará empleos. La verdadera pregunta es qué cosas seguirán siendo escasas cuando las máquinas puedan producir prácticamente todo lo demás. Para Musk, esa transformación podría hacer que el dinero pierda sentido. Para Saylor, simplemente cambiará aquello por lo que las personas están dispuestas a pagar.

 

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