S&P 500 en máximos: ¿qué rendimiento pueden esperar los inversores a 10 años?
El índice cotiza a 27,5 veces sus ganancias, muy por encima del promedio histórico de 16. Los antecedentes muestran que las valuaciones iniciales pueden marcar una diferencia significativa en el rendimiento de largo plazo.
Por redacción
El S&P 500 se encuentra cerca de máximos históricos, pero sus valuaciones generan dudas sobre el rendimiento que los inversores podrían obtener durante la próxima década. Actualmente, el índice cotiza a aproximadamente 27,5 veces las ganancias de sus empresas, muy por encima de su promedio histórico de alrededor de 16 veces.
El Vanguard S&P 500 ETF (VOO) se ubica cerca de los USD 710, apenas medio punto porcentual por debajo de su máximo de 52 semanas de USD 714,16. Detrás de esa cotización existe un mercado que exige pagar un precio elevado por cada dólar de ganancias corporativas.
La relación precio-beneficio actual no es inédita. Si se excluyen períodos excepcionales, como 2008, cuando la caída de las ganancias elevó artificialmente el múltiplo, el S&P 500 sólo permaneció en niveles similares durante dos períodos: finales de la década de 1990 y los últimos dos años.
Esto no significa que el mercado necesariamente vaya a caer. Las valuaciones tienen poca capacidad para anticipar los movimientos de corto plazo e incluso pueden mantenerse elevadas durante varios años mientras las acciones continúan subiendo.
Sin embargo, cuando el horizonte se extiende hasta una década, el precio pagado inicialmente adquiere una importancia mucho mayor. Para un inversor, el único dato que conoce con certeza al momento de comprar es cuánto está pagando por las ganancias actuales. El crecimiento futuro de los beneficios, las tasas de interés y los avances tecnológicos son variables que todavía no pueden conocerse.
La historia muestra una relación clara entre las valuaciones iniciales y los resultados de largo plazo.
Un ejemplo extremo aparece en enero de 2000. El S&P 500 comenzó aquella década con una relación precio-beneficio cercana a 29 veces las ganancias, uno de los niveles iniciales más elevados de la historia moderna. Durante los diez años siguientes, la rentabilidad total del índice, incluidos los dividendos, fue ligeramente negativa: aproximadamente -0,6% anual.
En otras palabras, quienes compraron al inicio de aquel período y mantuvieron la inversión durante una década terminaron con menos dinero del que habían colocado inicialmente.
El contraste aparece en agosto de 1982. En ese momento, el S&P 500 cotizaba a aproximadamente 8 veces las ganancias. Durante los diez años siguientes, el índice generó una rentabilidad cercana al 18,6% anual, uno de los mejores resultados de una década para la bolsa estadounidense.
Un tercer ejemplo permite observar un punto intermedio. Cuando el Vanguard S&P 500 ETF comenzó a operar en septiembre de 2010, el índice cotizaba a aproximadamente 15,6 veces las ganancias, prácticamente en línea con su promedio histórico.
Desde entonces, el fondo consiguió una rentabilidad aproximada del 15% anual, mostrando el impacto que puede tener una valuación inicial razonable combinada con crecimiento sostenido.
La conclusión no implica que los inversores deban abandonar las acciones estadounidenses por encontrarse caras. Incluso Vanguard advierte que las valuaciones suelen ser indicadores poco confiables para anticipar rendimientos de corto y mediano plazo y que no deberían constituir el principal motivo para modificar una asignación de activos.
Pero para quienes tienen un horizonte de inversión de diez años, el múltiplo que se paga hoy merece especial atención. Con el S&P 500 en 27,5 veces sus ganancias, la historia sugiere que las expectativas de rendimiento deberían ser más moderadas que en períodos en los que el mercado comenzó con valuaciones considerablemente inferiores.
