Cavallo volvió a pedir que el Gobierno elimine el cepo cambiario completamente
El exministro plantea que la mayor entrada de divisas abre una ventana para flexibilizar el mercado cambiario, reforzar reservas y encarar una reforma integral sin sobresaltos bruscos.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
En medio de un contexto con mayor ingreso de dólares por parte del campo y el sector energético, y con expectativas de que ese flujo siga firme en los próximos meses, Domingo Cavallo salió a marcar la cancha: cree que hay condiciones para empezar a desarmar los controles cambiarios y, al mismo tiempo, engrosar las reservas del Banco Central. Según su mirada, este escenario permitiría avanzar con cambios estructurales sin quedar expuestos a un salto fuerte del tipo de cambio.
En un posteo publicado en su blog, el ex titular de Economía sostuvo que el Tesoro podría aprovechar este momento para hacerse de los dólares necesarios para afrontar los intereses de la deuda externa. Además, proyectó que, de acá a fin de año, el Banco Central podría sumar al menos 10.000 millones de dólares adicionales en reservas netas si se toman las decisiones adecuadas.
Cavallo recordó que, en general, un giro de esta magnitud en la política cambiaria suele venir acompañado de una depreciación del peso. Sin embargo, consideró que la actual abundancia de divisas en el mercado local funcionaría como un amortiguador, reduciendo el impacto. Desde su óptica, sería más conveniente avanzar ahora que postergar la decisión hasta la antesala electoral.
En ese sentido, remarcó que el Gobierno debería “abocarse de inmediato a legislar la reforma monetaria, cambiaria y financiera”. Para el exfuncionario, este paquete de medidas ayudaría a bajar riesgos inflacionarios y a consolidar expectativas en torno al dólar, dos factores clave para cualquier programa de estabilización. También subrayó que todo esto debe ir de la mano de un equilibrio fiscal sostenido, como condición para bajar la inflación y reactivar el consumo.
En esa línea, mencionó el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) como un reconocimiento implícito de ese problema. “Para quienes inviertan protegidos por el RIGI se les asegura que no existirán controles de cambio”, explicó. Aun así, advirtió que el resto del entramado empresarial sigue enfrentando fuertes trabas para operar con divisas y acceder a crédito externo, lo que termina elevando costos y desalentando proyectos.
Sobre el riesgo país, Cavallo apuntó que se mantiene por encima de los 600 puntos básicos debido, en parte, a las restricciones cambiarias y al bajo nivel de reservas netas. Según indicó, la cautela del Banco Central para comprar dólares —por temor a emitir pesos— alimenta la percepción de fragilidad cambiaria. “Si el Banco Central acumulara más reservas, aún a costa de admitir una depreciación temprana del tipo de cambio, la expectativa de depreciación futura disminuiría”, sostuvo.
También advirtió que el cepo incentiva circuitos informales, ya que muchos exportadores y prestadores de servicios optan por no liquidar en el mercado oficial. En ese marco, consideró que, sin restricciones, habría una mayor disponibilidad de dólares para pagos y financiamiento interno que la que hoy permite el esquema vigente, al que definió como “necesariamente transitorio y legalmente inseguro”.
En materia financiera, propuso que, una vez levantados los controles, se habilite a los bancos a canalizar los depósitos en dólares hacia el crédito productivo o la compra de instrumentos del sector privado. A su vez, alertó que expandir el crédito en moneda extranjera bajo un esquema de restricciones puede ser peligroso, por el riesgo de incumplimiento en un contexto de volatilidad cambiaria y tasas elevadas en pesos.
Para cerrar, Cavallo vinculó la eventual liberalización cambiaria con un modelo económico más competitivo, cercano a la idea de una economía con menor intervención estatal. Incluso puso como ejemplo a Perú, donde la Constitución limita el financiamiento del Tesoro vía emisión y prohíbe controles cambiarios, lo que permitió sostener estabilidad de precios pese a la inestabilidad política.
“Es muy difícil que se pueda avanzar hacia la despolitización de la economía, es decir a sacar al Estado de la intermediación entre vendedores y compradores en los mercados de bienes y servicios, si en materia monetaria, cambiaria y financiera impera la discreción por arriba de las reglas”, cerró su análisis.
