Ross Gerber pone en duda la apuesta de Tesla por Optimus: “No habrá ingresos en el corto plazo”

El reconocido inversor advirtió que los robots humanoides siguen enfrentando enormes desafíos técnicos y cuestionó la capacidad de Tesla para monetizar el proyecto en los próximos años, pese al entusiasmo de Elon Musk. 

Por redacción

Hace 5 horas

La apuesta de Tesla por los robots humanoides continúa generando opiniones divididas en Wall Street. Mientras Elon Musk asegura que Optimus será "el producto más importante de la historia de la compañía", algunos inversores consideran que el camino hacia su comercialización será mucho más complejo y costoso de lo que anticipa el mercado.

 

Uno de ellos es Ross Gerber, presidente de la firma de inversiones Gerber Kawasaki y antiguo defensor de Tesla, quien recientemente expresó sus dudas sobre el potencial del proyecto y advirtió que la empresa podría tardar varios años en generar ingresos significativos a partir de esta iniciativa.

 

"Tesla está gastando mucho dinero y no habrá ingresos en el corto plazo", afirmó Gerber en una entrevista con The Information.

 

Según el inversor, el principal obstáculo no es financiero, sino tecnológico. Replicar las capacidades físicas del ser humano continúa siendo uno de los mayores desafíos de la robótica moderna.

 

"Las manos son difíciles, los pies son difíciles y los ojos son difíciles", señaló Gerber, al destacar que millones de años de evolución hicieron del cuerpo humano una máquina extremadamente compleja de reproducir.

 

En su opinión, los robots equipados con ruedas, orugas u otros sistemas de movilidad han demostrado históricamente ser más sencillos de desarrollar y escalar que aquellos diseñados para caminar e interactuar con el entorno como una persona.

 

Además de las dificultades técnicas, Gerber cuestionó la viabilidad económica de algunos casos de uso planteados para Optimus.

 

"Gastar un billón de dólares para construir un robot que doble ropa no tiene ningún sentido para mí", sostuvo, sugiriendo que las aplicaciones militares, industriales y espaciales ofrecen un potencial comercial mucho más claro que el mercado doméstico.

 

Pese a las críticas, Tesla continúa acelerando sus inversiones. A comienzos de julio, Musk describió a Optimus como el mayor proyecto de la empresa y confirmó que la compañía está adaptando parte de sus instalaciones en Fremont, California, para incrementar la producción del robot.

 

El CEO también reconoció que China será el principal competidor en la carrera por dominar la industria de los humanoides, un sector que promete convertirse en uno de los más importantes de las próximas décadas.

 

Actualmente, Tesla utiliza Optimus para pruebas internas y planea aumentar gradualmente el ritmo de fabricación a medida que avance el desarrollo de la tecnología.

 

Las proyecciones de Wall Street reflejan el enorme potencial que muchos analistas observan en este mercado. Morgan Stanley estima que la industria global de robots humanoides podría alcanzar un valor de aproximadamente USD 5 billones hacia 2050.

 

Por su parte, Goldman Sachs proyecta que el sector moverá cerca de USD 38.000 millones para 2035, impulsado por los avances en inteligencia artificial y la creciente automatización de tareas.

 

Sin embargo, el optimismo de largo plazo convive con interrogantes inmediatos. La dificultad para construir robots capaces de moverse, manipular objetos y percibir el entorno con la precisión de un humano sigue siendo una barrera significativa.

 

La gran pregunta para los inversores es si Tesla logrará convertir a Optimus en un negocio rentable antes de que los costos de desarrollo comiencen a pesar sobre sus resultados financieros.

 

Por ahora, Musk mantiene su apuesta intacta. Pero, como advierte Gerber, el futuro de los robots humanoides podría tardar bastante más en llegar de lo que muchos esperan.

 

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