Si ahorrás como argentino, nunca vas a comprar tu casa

El sistema no nos regaló un crédito hipotecario funcional. Pero eso no significa que tengamos que ahorrar como si estuviéramos en 1990. La inflación no te pide permiso. Tus inversiones tampoco deberían pedírtelo.

Por Matías Daghero

Agente Asesor Global de Inversión, Presidente de @closingbelladv

Hace 1 hora

¿Sabías que en la Argentina hoy necesitás en promedio 22 años de sueldo completo para comprar una casa? En Estados Unidos son sólo 4,5. En Uruguay, nuestro vecino, baja a 13,7. En Arabia Saudita, apenas 3.

 

Lo dice un informe reciente de UN-Habitat que compara precios de vivienda contra ingresos en más de 180 países, y la Argentina queda en el puesto 169 de 181. Peor que Brasil, peor que Perú, peor que Chile. Solo nos ganan países como Nigeria, Vietnam o Sri Lanka.

 

Cuando leí ese dato pensé lo mismo que estás pensando vos ahora: "bueno, acá comprar una casa es imposible, listo". Y en mi actividad veo esa resignación en las personas todas las semanas.

 

Pero después de 15 años mirando carteras y planes financieros, te puedo asegurar algo: el problema no es solo el país. Es también cómo ahorramos. Y hay algo que cambió en los últimos dos años que muchos todavía no analizaron bien.

 

El crédito hipotecario volvió, pero no es para cualquiera

Durante mucho tiempo, en la Argentina el crédito hipotecario fue casi una palabra en desuso. La inflación y la inestabilidad lo convirtieron en una anécdota, y la única opción real era juntar el dinero completo, en efectivo, dólar por dólar. Eso cambió parcialmente: el sistema UVA se reactivó con fuerza y hoy 14 bancos ofrecen líneas hipotecarias hasta a 30 años, con cuotas que ajustan por inflación en lugar de arrancar altísimas como en un crédito a tasa fija tradicional.

 

Ahora, que haya vuelto no significa que sea sencillo. Hay que analizarlo con la cabeza fría:

 

  • La cuota inicial no puede superar el 25% de los ingresos netos del grupo familiar. Si no ganás lo suficiente en blanco, no calificás, por más ahorro que tengas.
  • Los bancos aplican un scoring crediticio muy riguroso. Un desorden mínimo en tu historial (una tarjeta impaga, un cheque rechazado de hace años) puede dejarte afuera.
  • Las tasas varían fuerte según la entidad, entre UVA + 4,5% y UVA + 17%, y la forma más efectiva de conseguir la tasa más baja es acreditar tu sueldo en el mismo banco que te da el crédito.
  • La cuota UVA sube con la inflación. Existe una cláusula que protege al deudor si la cuota crece más de un 10% por encima del salario mínimo, pero eso implica extender el plazo del préstamo, no que la cuota deje de subir.

Es decir: el crédito hipotecario dejó de ser una utopía, pero sigue exigiendo ingresos formales, historial limpio y disciplina para sostenerlo en el tiempo. No es magia, es una herramienta que hay que ganarse y entender bien antes de firmar.

 

Lo que sí funciona para llegar a la escritura: diversificar mientras juntás

Ya sea que compres la casa de contado o juntes para el anticipo del crédito, no dejes el dinero parado esperando la escritura: lo inteligente es invertirlo para obtener rendimientos. Esa es la diferencia entre "ahorrar para la casa" y "hacer crecer el patrimonio hasta que alcance para la casa". Si tu objetivo también va a tomar varios años, esa plata puede estar trabajando durante todo el camino.

 

Y ahí hay varias estrategias que podés usar de acuerdo con tu perfil y horizonte de tiempo:

 

  • Una porción en instrumentos conservadores y líquidos, para lo que vas a necesitar en el corto plazo.
  • Otra porción en Cedears o acciones de empresas sólidas, para la parte del objetivo que todavía está lejos y puede tolerar volatilidad.
  • Una porción en bonos u Obligaciones Negociables, buscando algo de renta en dólares mientras esperás.

Déjame que te muestre un caso de una persona que llegó a nosotros para que la ayudemos a invertir con el objetivo de poder comprar su casa. Había logrado juntar USD 30.000 para el anticipo, pero los créditos no la convencían. Con un ahorro mensual de USD 500, le llevaría 14 años llegar a juntar los USD 100.000 necesarios.

 

Pero no se trataba de decidir entre esperar 14 años para la casa propia o sacar un crédito que no le terminaba de cerrar. Existía otra opción de la que nadie le había hablado.

 

Armando una cartera con un rendimiento proyectado de 9% anual en dólares (promedio histórico del mercado americano), logramos reducir el tiempo de 14 a sólo 6 años para tener su casa.

 

Está claro que rendimientos pasados no garantizan rendimientos futuros (incluso estamos usando el 9% anual de rendimiento promedio de los últimos 100 años y no el promedio de 16% de los últimos 6 años incluyendo dividendos).

 

Comprar una casa en Argentina es difícil si vemos los números, pero no imposible con una buena estrategia.

 

Lo que no funciona: comprar en pozo

Esta persona tuvo la tentación de comprar "en pozo", es decir, pagarle por adelantado a un desarrollador un departamento que todavía no existía, a cambio de un precio más bajo. Decidió no hacerlo, y con buen criterio: comprar en pozo significa confiar tu ahorro a que una obra se termine a tiempo, con la calidad prometida, en un país con historia de ciclos económicos abruptos que frenaron más de una obra en el camino. Es un riesgo concentrado en un solo activo, ilíquido, sin diversificación alguna. No digo que nunca funcione, pero si es tu única estrategia para llegar a la casa propia, estás jugando todo a una carta.

 

Siempre digo que, si vas a entrar en un esquema en pozo, no estás comprando tu casa, sino que estás apostando tu capital a una inversión de alto riesgo que puede salirte bien o terminar en estafa, como en muchos casos ha pasado lamentablemente.

 

Y el problema es que con inversiones en mercados regulados como la bolsa, con un buen asesoramiento es imposible que pierdas todo tu dinero. Sí, puede agarrarte una crisis financiera y que veas caer 30-40% tus activos. Pero perder el 100%, como te puede pasar con una empresa constructora que quebró y estaba desarrollando el lote que te compraste, no está en el radar de las inversiones bursátiles.

 

No se trata de especular con la casa. Se trata de que, si vas a tardar años en juntar la plata igual, mejor que esos años trabajen para vos y no en contra tuya, guardada sin rendir nada bajo el colchón.

 

Para pasar de ahorrista a inversor, lo primero es cambiar la forma de pensar. El objetivo no es "juntar dólares". El objetivo es "hacer crecer mi patrimonio hasta que alcance para la casa", que es una meta distinta y mucho más alcanzable.

 

El sistema no nos regaló un crédito hipotecario funcional. Pero eso no significa que tengamos que ahorrar como si estuviéramos en 1990. La inflación no te pide permiso. Tus inversiones tampoco deberían pedírtelo.

 

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